Revista de Folklore / nº 363







Revista de Folklore nº 363

Urueña


Sumario:

Editorial
Joaquí­n Dí­az, Director

La Semana Santa y el Corpus Christi en la Sierra de Lima (Andes Centrales Peruanos). Testimonios de los cuadernos de campo de Alejandro Vivanco (1963)
Juan Javier Rivera Andí­a

Unos mundos de papel: la imaginerí­a popular de Wissembourg
Jean-François Botrel

Apariciones marianas en Extremadura (III)
José Luis Rodri­guez Plasencia

Toponimia y tradición oral (Torre de Juan Abad. Campo de Montiel)
Carlos Villar Esparza

Leyendas yorubas
Luis Enrique Valdés Duarte

www.funjdiaz.net

Joaquín Díaz



ROMANCES DEL CID
Joaquín Díaz




La voz de Joaquín Díaz trae de los siglos pasados la flor: su poesía; y si poco necesita el hombre Joaquín para hacerlo, menos pide el artista Díaz para darlo; sólo eso, su voz, voz en tono preciso, que ni es vendaval ni aire quieto, justa para poner latido nada menos que al Romancero del Cid, voz que se adorna con los matices de un laúd medieval, un cello teclado, un oboe, la tromba marina, la zanfona, percusión lejana, su guitarra..., todo como marco donde encajar la voz que trae el verso, voz a la que España debe parte de su memoria. Ahora le debe más por este disco, nacido para crecer como modelo, fruto de toda una vida tallada en la búsqueda de la belleza, que eso es el artista: un buscador de lo que hay por aquí y que tan desapercibido pasa. Si el 'Cid es el héroe de nuestra historia antigua que representa el ideal caballeresco', los versos de sus andanzas parecían esperar a este Joaquín Díaz, referente para muchos de los que profesamos en la Etnografía, en el Folklore de a pie, en la grandeza de lo llano, en la pura Ciencia de la Tradición, para ser cantados. Por si no bastara su medio centenar de libros, su hurgar incesante en tanta raíz oculta, sus innumerables temas grabados, ahí están estos quince Romances del muy valeroso Ruy Díaz de Vivar, verso y música que disfruto mientras escribo y que me hacen pensar en que si fuera la única obra de Joaquín, sería suficiente para que su nombre quedara impreso (lo está desde hace años) en ese libro invisible del reconocimiento colectivo, que parece poco. Y resulta hermoso que, aún cargado con tan rico material de siglos, no se apalanque Joaquín en el pasado. El pasado lo hace presente con toda la fuerza de una obra magna, para colocarlo en el umbral del futuro que está ahí mismo, vigilante que aguarda a ver qué le traemos cada uno. Rodrigo Díaz de Vivar le trae su historia. Joaquín Díaz de Urueña la canta.

© Manuel Garrido Palacios.

Rima de Vallbona / ANLE

RIMA DE VALLBONA y GERARDO PIÑA-ROSALES
'Prerrogativas culturales de las mujeres durante el poderío azteca en Mesoamérica'
(Discurso de recepción en la ANLE como Académica)
New York University / New York City  

La profesora, investigadora y escritora de Costa Rica Rima Rothe de Vallbona, ‘una de las mejores narradoras de la literatura hispanoamericana’, en palabras de Enrique Anderson Imbert, fue incorporada como miembro Numerario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE). En su discurso, ilustrado con proyecciones, difundió, divirtió y asombró con la revelación de la influencia que ejercían las mujeres en la civilización azteca, con ejemplos de cómo rivalizaban con los varones y los superaban en distintas facetas decisivas para su pueblo. Dijo: ‘la mujer en aquella época era precursora de lo que ocurre hoy […] mejoraba la comunidad con el descubrimiento de medicinas […] estaba a la misma altura que el hombre, que  prevalecía en las áreas política y militar y era algo así como un sostén cósmico’. En cuanto a su incorporación a la ANLE  declaró: ‘Significa haber llegado a la cumbre que nunca soñé lograr’. Rima de Vallbona se licenció en Costa Rica y se doctoró en el Middlebury College de Estados Unidos. Se diplomó en Filología hispánica por la Universidad de Salamanca y en Filología francesa por la Sorbona. Formó parte del cuerpo de profesores de la Universidad de St. Thomas en Houston, Texas. Ha obtenido los premios: Nacional de novela en Costa Rica; Jorge Luis Borges de cuento en Argentina; Agripina Montes del Valle de novela en Colombia; Profesora Lilia Ramos de poesía en Uruguay, entre otros. Fue condecorada en España con el lazo de Dama de la Orden del Mérito Civil. Gerardo Piña-Rosales, director de la ANLE, dijo que ‘entre sus numerosos estudios críticos hay que destacar La obra en prosa de Eunice Odio (1981) y la edición crítica de Vida y sucesos de la Monja Alférez. Esta obra de las supuestas memorias de Catalina de Erauso, con ocho apéndices documentales que verifican su existencia, contiene la bibliografía más completa hasta hoy sobre esta heroína trágica, quijotesca, compleja, capaz de matar y robar y hacerle una higa a la justicia, también fiel a sus afectos, valiente y arriesgada. Crítica perspicaz y novelista de talento, Rima de Vallbona seguirá colaborando con la ANLE en los proyectos de nuestra corporación: en los que se refieren a publicaciones como en la elaboración del Diccionario de la Real Academia’. La contestación la dio Carlos E. Paldao, de la Delegación de la ANLE en Washington D.C. y director de la RANLE, que dijo: ‘en esta panorámica visión de la obra de Vallbona encuentro que cada una de sus palabras, relatos, cuentos, ensayos, novelas o estudios han sido dichos como si su autora estuviese apremiada por dejarnos la señal de un mensaje donde las cosas efímeras no agregan nada […] todo su acto escritural es una marcha rápida pero llena de sustancia y expresada con maestría, talento y profundo humanismo’. La organización del acto estuvo a cargo de Patricia López L.-Gay, vocal de la Comisión de Publicaciones de la ANLE y representante de la New York University.


© ANLE

Victor Fuentes / ANLE

VICTOR FUENTES Y SU INGRESO EN LA ANLE
(En la imagen con Gerardo Piña-Rosales y Nicolás Toscano Liria)

NUEVA YORK. Víctor Fuentes, doctor en lenguas y literaturas romances, profesor emérito de la Universidad de California (Santa Bárbara) y especialista en el entronque de la literatura con el cine y la literatura hispana en Estados Unidos, se incorpora a la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) con el discurso: “Vida y cultura de los californios y californias (1876-1889)” en el Hunter College de la City University of New York: “Es para mí un honor el ingreso en la ANLE y agradezco a sus miembros esta distinción de formar parte" de la misma. ·...son ya 50 años que cultivo el estudio de las letras y la literatura en español y varios de los últimos colaborando con las labores de investigación de la ANLE [...] El ingreso en su seno es un aliciente para seguir, con la conciencia de que en los años venideros la ANLE desempeñará un papel fundamental en el destino de la lengua española en la cultura y en la vida cotidiana de los Estados Unidos”. Lo presenta el director de la ANLE, Gerardo Piña-Rosales, quien destaca las publicaciones críticas más importantes de Fuentes: La marcha al pueblo en las letras españolas (1917-1936), El cántico material y espiritual de César Vallejo, Benjamín Jarnés. Biografía y metaficción, Buñuel, cine y literatura (Premio “Letras de Oro”, 1988), ediciones críticas de La Regenta, de Leopoldo Alas “Clarín”, y de Misericordia, de Benito Pérez Galdós. También señala su labor -junto a D. Luis Leal, fallecido- al frente de la revista Ventana Abierta. “Además de sus obras críticas -dice Piña-Rosales- Fuentes es autor de tres novelas: Morir en Isla Vista, Bio-grafía americana y Memorias del segundo exilio español (1954-2010), obras que por su variopinta y sugerente temática como por su voluntad de estilo, es de lo mejor que se ha escrito en lengua española en los Estados Unidos [...] Aunque somos de generaciones diferentes ambos hemos vivido experiencias similares, primero en la España de Franco, después en los Estados Unidos, siempre en pugna, quijotescamente, contra esos molinos de viento que con sus aspas amenazan siempre con segar el aliento de la libertad y de la vida”. En la contestación a Victor Fuentes, dice Nicolás Toscano Liria que “por su afinidad e identificación con el mundo del ‘californio’ y del chicano como manifestación y prolongación de España, por haber puesto su pluma al servicio de las causas perdidas y de su manifestación estética, por ayudar a la perpetuación en Norteamérica de una lengua hablada en ella desde 1512, y destinada a crecer, merecía con creces ingresar en la Academia Norteamericana de la Lengua Española”. 

© ANLE

Revista de Folklore nº 362




Director Joaquín Díaz
Valladolid

Sumario

Editorial
Joaquín Díaz

El bicentenario de Jovellanos y las danzas de palos en Asturias
Herminia Menéndez de la Torre

Los antiguos aguadores madrileños
Alejandro Peris Barrio

Los registros sonoros de Alan Lomax en El Val de San Lorenzo (León) en 1952 (y IV)
Concha Casado Lobato y Carlos A. Porro

Las Ventas de Calonge en Bercero (Valladolid)
Paloma Esteban Calonge

Mal de ojo y brujería en la comarca burgalesa del Arlanza
Jesús Borro Fernández

Patrimonio Inmaterial


LA VOZ Y EL INGENIO
SIMPOSIO SOBRE PATRIMONIO INMATERIAL
El humor, el chiste, la ironía, el gesto intencionado

Fundación Joaquín Díaz
Valladolid

ÍNDICE

El ingenio en la oralidad.
Deslindes sobre el ingenio y lo ingenioso en la literatura oral
Maximiano Trapero

Cuando el humor es cosa de dos: de la comprensión e interpretación de los chistes populares
 Luis Díaz Viana

 El hablar de manos, ¿es de villanos?
 Jean-Francois Botrel
El tiempo colonial y su desarticulación por la risa: ”Juan Verdejo, roto de Chile”
Maximiliano Salinas Campos

Trovos y cañuteros: ingenio y humor en Nuevo México
Tomás Lozano

La televisión y yo
Manuel Garrido Palacios

El gesto en la comunicación religiosa
Luis Resines

De la "Ínsula Barataría" a la "República de los Cocos"
(Voz e ingenio de una modernidad fronteriza)
Susan Campos Fonseca

Florencia | Santa Croce




◄ Entierro de San Francisco

(Giotto)






Claustro Mayor. Capilla Pazzi ►







◄ 

Fachada principal

Santa Croce está considerada como una de las iglesias góticas más bellas de Italia. Desde 1294 a nuestros días ha acogido testimonios espirituales. históricos y artísticos, legado del que conserva obras maestras. En las capillas laterales está la historia de la pintura florentina del tiempo de Taddeo y Agnolo Gaddi, Giovanni da Milano, Maso di Banco o Andrea Orcagna, muestra que culmina con los frescos de las Historias de San Francisco, de Giotto en las capillas Peruzzi y Bardi. Con la unificación de Italia en el s. XIX, Santa Croce se convierte en lugar de celebración de las glorias nacionales; pueden verse los monumentos fúnebres de Galileo Galilei, Maquiavelo, Michelangelo, Dante, Vittorio Alfieri, Rossini, Ugo Foscolo… sin dejar atrás las obras de Benedetto da Maiano, Donatello, Rosellino, Cimabue. Anexo a la Basílica está el claustro, a cuyo fondo se encuentra la capilla Pazzi, de Brunelleschi. La fachada de Santa Cruce preside la plaza de su nombre, considerada por muchos como el corazón popular de Florencia.

© MGP.

Raquel Vázquez







PINACOTECA DE LOS SUEÑOS ROTOS
Raquel Vázquez
Isla Varia Ediciones (Col. Poesía XXX)
Salobreña


PASE ESPECIAL
(pág. 9)

Tantas palabras rotas
buscando sólo pintarte en el viento
para beberte siempre en la esquina del aire.
No llegaré a saber de tu piel más que su nombre,
pero derramaré todas mis alas
por invocar la llave hacia una sola
lágrima del océano de luz
que ajeno a mí anida en el reverso de tus labios.

CREPÚSCULO
[ Vasili Kandinski ]
(pág. 53)

Sigilo de luciérnaga
acaricia el almacén de la noche
como el ruin eco de un sol desangrado.
En el talud de miel incandescente
alumbra un sueño ajeno
tan lejos de los mimbres de su hogar
agredido por flechas del hastio
y los mirlos que olvidan
el arroyo de luz que trae su canto.
Sólo queda el calor de la bandera caduca
mientras la noche se viola a sí misma
y aquel crepúsculo comienza a ser
el imposible invento de una ilusión ausente.

© Raquel Vázquez

Carmen Vargas Antúnez


Carmen Vargas Antúnez
SIN BILLETE DE VUELTA
Bohodón Ediciones. Madrid




“La historia que no me he atrevido a narrar hasta ahora, ha estado palpitando en cada momento de mi vida. En ella es probable que puedan verse reflejados muchos hombres y mujeres que sufrieron represión, cárcel o exilio durante la Guerra Civil y la posguerra española. Cuenta las vivencias de un hombre que temió durante largos años por su vida y la de su familia, que luchó con las únicas armas que tenía: su dignidad, sus ideales y su afán de libertad; a través de la mirada de una mujer que luchó en silencio por mantener la honorabilidad de los suyos, y contadas por un niño que vivió toda aquella vorágine, y que después de sesenta y cinco años, siguen latentes día tras día. Dicha familia es mi propia familia. Ese hombre era mi abuelo: Francisco Vargas Casas; la mujer, mi abuela: Carmen Bancalero Ortiz, y el niño que creció con aquella historia entre los dientes e incitó mi curiosidad por saber lo que había pasado, es mi padre: Jaime Vargas Bancalero, al que agradezco la herencia narrada. De ellos voy a desvelar su memoria. Esta obra intenta homenajear a todos los que hasta su muerte se sintieron perseguidos por el miedo, a los que dejaron sus vidas en campos de concentración o al borde de una carretera. En definitiva: a todas las familias que se resistieron al olvido”.

© Carmen Vargas Antúnez

Javier Villán





AQUELARRE DE SOMBRAS
Javier Villán
Calambur Ed.



'Al cónclave de amantes de lo oculto, con la imagen del macho cabrío en su trono, llamamos aquelarre. Las sombras, ecos silentes de los actos, se mezclan en la noche'. Este cuadro imaginario sugiere el libro 'Aquelarre de sombras', de Javier Villán (Torre de los Molinos, Palencia, 1942), en el que las sombras cabalgan por el bosque de los versos. El poeta hace recuento: 


Sombra solemne:

‘Mis palabras anuncian profecías. Reo eres; cautivo para siempre. Ya nunca serás libre.

Sombra sabia:

No hay planicie ni cóncava espesura que no haya recorrido. Cuerpo amado, siempre me diste cobijo.

Sombra insomne: 

Por sólo una caricia y la luz violeta de la tarde, te sientes exultante. Vendrá la noche y el reinado del sueño fugitivo; seré feliz a medias porque tú estarás triste.

Sombra noctívaga: 

Nada hay salvo la noche y su guarida de miedos y terrores. La noche ofrece su rostro más amable en sus comienzos. 

Sombra indecisa: 

Lo peor es no saber qué pasará mañana; sé de la noche sin ojos y de la noche con miles de ojos. Mas el día, nada hay que lo anuncie. 

Sombra impura: 

¡Cuerpo desdibujado! Dónde está tu esplendor; el vigoroso empuje de tu fervor y mástil verdecido. Desasosiegos te absuelven de todo compromiso.

Sombra purísima:

Brisa soy y agua lustral. Nunca me amaste y estoy en tus orígenes, en la raíz de tu infelicidad.

Sombra iracunda: 

Careces de aliados, estás solo. Perecerás por no aprender a tiempo que el hombre es compasión mal entendida. 

Sombra vengadora:

Podría consolarte de tu sufrimiento si inmerecido fuese. Pero eres árbol caído, soplo. Nada fuiste, sino el imperio bárbaro de un pene.

Sombra amorosa:

Rocío para tus ojos envelados, nieve para la fiebre de tus sienes, música de arpa para tu oído sordo; mariposas de colores para tus labios.

Sombra solitaria:

Nadie haga controversia sobre este amasijo de hipocondría; nadie me lo dispute.

Sombra libertina:

Álzate, tus noches serán otra vez lo que ya fueron: esplendor y alborada; noches de vino y clamores de cuerpos.

Sombra lustral:

Esos dedos que exploran la piel recóndita y sus sagrados repliegues; esos dedos inocentes e impúdicos.

Sombra apócrifa:

Ah, sombras sin conciencia y sin espíritu; ¿por qué lo atormentáis? Sois el lastre de todo lo que vive.

Sombra culposa:

Pido perdón y cumplo penitencia. No estuve presta ni adiviné estos tiempos de légamo y escombros.

Sombra esclava:

Puedo llamarte hermana y sé de tus pesares. Sólo el trabajo sucio me obliga y me encomiendan; no me quejo.

Sombra acusadora:

Nada te pertenece; ni siquiera el dolor’. Sombra suicida: ‘Sólo la vida en plenitud lo vale. Vas camino de nada, una pasión pensante.

Sombra política:

Ahí fuera, en la calle, sigue la vida. De todo te olvidaste. Pero la gente piensa, se afana y aventura. Tu decadencia está en tu descreimiento.

Sombra vigilante:

Ni una idea saldrá de tu cabeza que mi control ignore y frene; tengo tu pensamiento.

Sombra adolorida:

El dolor humilla; lo sé pues soy su sombra, la fedataria de su infamia, la testigo.

Coro de sombras:

Es nuestro fin, desfallece la noche y la aurora avanza. Pero permanecemos en la herida; en la pus y en el barro.

Sombra temerosa:

Entre el miedo real y el miedo a los fantasmas no hay apenas diferencia.

Sombra solitaria y difuminada por la luz:

El dolor es una venganza extraña de no sabemos quién e ignoramos por qué.

Sombra hacendosa:

Yo cuidaré tu casa, tu higiene, tu ventura. Ordenaré la red de tus metáforas y el caos de tus cacofonías.

Sombra muda:

Ninguna de las otras sombras, antes de huir, supo si compadecía o compartía el infortunio.

Sombra amistosa:

Yo vengo a rescatarte. Piensa sólo en la gente que en ti creyó; que te dio tanto.

Sombra del rocío:

Soy la última, me quedaré contigo hasta extinguirme. Fugaz soy y no formo aquelarre, ni conjuro ni cónclave ni hechizo. Cada mañana seré soplo, gota de agua que refresque la paramera de tus eternidades.

Con Aquelarre de sombras, canto coral sobre el dolor y el honor, Javier Villán culmina un proceso de depuración iniciado con La frente contra el muro. Lo fundamental de su poesía está en la antología (1975-2000) El corazón de la ceniza (Calambur 2007)
Aquelarre que acaba, sombras que huyen, luz que se filtra, libro que conmueve.

© Manuel Garrido Palacios

Manuel Garrido Palacios · ANLE


Manuel Garrido Palacios
ingresa en la 
Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE)
en Nueva York 
Correspondiente de la R.A.E.


Odón Betanzos, Director de la ANLE, hace entrega a Manuel Garrido Palacios de la medalla y del diploma el día de su ingreso (13 septiembre 1996) en la Academia Norteamericana de la Lengua Española de Nueva York, Correspondiente de la Real Academia Española. Su discurso, “Etnografía en los medios de comunicación” fue contestado por el académico José Manuel Gómez y Méndez. Por deseo de Manuel Garrido Palacios, el acto se celebró en el Centro 'Antonio Machado' de Alosno, pueblo del que el nuevo académico es Hijo Adoptivo.

Calañas / Aguas medicinales








En
Tratado práctico de la gota.
Jean François Coste
(Alcalá 1791)





...perteneciente al Condado de Niebla, está el Lugar de Calañas, que es del duque de Medina Sidonia, saliendo del qual para otro, llamado Valverde del Camino, a una legua de distancia, y a un tiro de bala del camino a mano derecha, está una sierra llamada de la Mesa. En la falda de ella hay unas minas, que antigüamente se trabajaban, y de las que se sacaba oro, plata y cobre. En la parte más baxa se ve un risco, cuyo sitio se llama Escorial, por las muchas escorias de hierro que en él se encuentran; este, pues, brota cantidad de agua, que sin duda pasa por dichos minerales. El referido raudal, que nace en el mencionado risco, arroja el agua en bastante cantidad, y ésta es de sabor medianamente ácido, pone las piedras por donde pasa de color de cobre, y un poco azulado. Es muy freqüentada de todos los moradores de estos contornos, que la usan con felicísimos efectos en un gran número de enfermedades.


© R. Tomé, Varia Balnearia. Ed. M. Reig. El Museo Universal (Madrid)

 Fotos mgp.

Manuel Crespo






EL ÚLTIMO CONCIERTO
M. Crespo García y M. Garrido Palacios
 (en Trigueros)





Casualmente había un sitio vacío a mi lado en la sala en la que se celebró el concierto. El público ocupaba todo el auditorio, pero la butaca que quedaba a mi derecha estaba vacía. El pianista Alexander Preda tocó un año más en Huelva, incluyó la ciudad “por cuyo puerto le gusta pasear” en su gira por el sur de Europa y elaboró su programa “La música y las otras artes” en base a obras de Debussy (Suite Estampes: Pagodas, Atardecer en Granada y Jardines bajo la lluvia), de Granados, del que Pau Casals dijo que era “el Schubert español” (de Goyescas: La maja y el ruiseñor y El fandango del candil), y por último, llenando toda la segunda parte, Liszt con la Gran Sonata en si menor, obra inspirada en la pintura impresionista francesa, en los cuadros de Goya y en el poema dramático Fausto, de Goethe.
Media hora antes había sido la Misa en San Pedro por el alma de Manuel Crespo, el amigo que se hizo ceniza, el compañero de correrías en los tiempos del Santafé, el crítico musical con más tino que ha tenido la ciudad, el autor de un libro espléndido en el que explica las claves para “Ser beethoveniano”, entre otros libros brillantes. Quien esto escribe quiso estar en un sitio un rato, junto a los suyos, y acudir luego al concierto de Preda, artista austriaco consagrado, de origen rumano, Profesor de la Universidad Mozarteum de Salzburgo, del que escribió Manolo Crespo el pasado año: “Alexander Preda, con el latido de la orquesta que duerme confiada entre un puñado de teclas blancas y teclas negras, nos transmitió ese inagotable sentimiento de nostalgia que sólo algunos románticos saben transmitir [...] impresionante esa emoción de la magia blanca y negra capaz de hacer del milagro una realidad”.
Alexander Preda, premiado en los festivales Juan Sebastián Bach y Arturo Rubinstein, aparte de los conseguidos en Jerusalén o Bucarest, ha actuado en todo el mundo tanto a piano solo como con el “Dúo de Salzburgo”, formado con la violonchelista Ivonne Timoianu. 
Al término del concierto fuimos al bar cercano de siempre a remojar la belleza regalada con sendos vasos de tinto, que lo uno es compatible con lo otro. Y por el camino le di la noticia. “El que te escribió esa reseña, Manuel Crespo, murió hace unos días. Hoy, precisamente, se ha celebrado la Misa”. En el mostrador brindamos por él como si saliéramos todos juntos del formidable momento musical que acababa de depararnos Preda. La última vez estaba Crespo con su copa y su bastón, y disfruté viéndolo derrochar conocimientos musicales como quien imparte una lección magistral con palabras de la calle.
Sí; había un sitio vacío a mi lado en la sala de conciertos. Y tanto allí como en la pequeña reunión posterior alrededor del tinto y de las aceitunas, me estuve preguntando si el asiento estuvo todo el tiempo que duró el concierto realmente vacío.

© Manuel Garrido Palacios

Revista de Folklore / nº 361


Revista de Folklore nº 361
Portada: La Ilustración Española y Americana.
Maravillas de la ciencia: una “prima donna” cantando en el receptor del fonógrafo de Édison
Director: Joaquín Díaz
Edición digital: Luis Vincent
Fundación Joaquín Díaz 
Patrocinado por la Obra Social y Cultural de Caja España / Caja Duero


EDITORIAL

Uno de los aspectos que mayor interés suscitan en la sociedad actual, denominada generosamente “de la comunicación”, es el de la precisión del lenguaje. Muchas veces ni sabemos lo que significan nuestros nombres ni por qué se denomina de una u otra forma a los terrenos en los que vivimos. La palabra “paisaje” viene de “pagus”, término con el que los romanos designaban el terreno rústico en el que vivían o tenían alguna propiedad, de modo que se acabó llamando paganos a quienes vivían en zonas rurales y a quienes, precisamente por su menor proclividad a las novedades y cambios propios de los núcleos habitados, aceptaban con notables reticencias que la nueva religión cristiana viniese a sustituir su complejo mundo de divinidades adscritas a la naturaleza por la creencia en un solo Dios. Con el tiempo la palabra pago vino a designar a cada una de las tierras que componían el término de un pueblo y a las que se nombraba de forma peculiar para poder distinguirlas de sus vecinas, que probablemente mostraban otras características. Esa época en que cada fragmento del paisaje tenía nombre y además un nombre que significaba algo, pasó a la historia. El paisaje es hoy un panorama abarcable, más o menos hermoso, más o menos degradado, que se muestra como el resultado de multitud de aciertos y contradicciones históricas y sociales cuya principal consecuencia ha sido una modificación paulatina de su esencia. En la modificación del paisaje ha intervenido desde siempre la mano del hombre pero también innumerables y sucesivas tecnologías agropecuarias que han llegado a crear un medio ─que hasta ahora se denominaba rústico o rural para diferenciarlo del generado en espacios donde se concentraba la población─, cuyos patrones han cambiado con tanta celeridad en los últimos tiempos que ya no se pueden denominar con el término habitual sin provocar equívocos. Desde el momento en que el paisaje es el resultado de una serie de elementos relacionados entre sí y abarcables para la vista humana, cualquier intervención del individuo sobre aquél debería estar marcada por el respeto al estilo resultante de la evolución histórica, a las características medioambientales o ecológicas y al sociosistema. Observando el entramado de este último convendría advertir además que el paisaje no es sólo la representación de una realidad más o menos compleja, sino el conglomerado de sensaciones ─sentimientos estéticos y emocionales─ que produce su visión en el ser humano, para quien el paisaje viene a ser un libro sobre el que puede leer el pasado y el presente de aquella misma sociedad en la que ha nacido y vive. Las intervenciones que se realicen sobre el paisaje deberán responder en consecuencia a dos principios básicos, que son el conocimiento histórico de la evolución y alteración sufridas por ese mismo paisaje y la seguridad de que dichas intervenciones se realizarán en beneficio de un desarrollo sostenible e inteligente del territorio, ajustándose no sólo a técnicas sino a la valoración y al respeto ambiental. Sólo así podrá decirse que la relación entre cultura y paisaje tiene verdadero sentido y se ajusta a la lógica. Sin embargo, la mayoría de las normativas que han servido para crear jurisprudencia en torno al territorio y a su uso por el ser humano han ido deslizándose peligrosamente desde la defensa del patrimonio común hacia la atención a intereses particulares, primando la realidad productiva sobre el disfrute colectivo del paisaje y potenciando políticas socioeconómicas de corto alcance por encima de visiones de conjunto con más amplio futuro. El resultado de esas políticas es la creación de situaciones ficticias en las que ni siquiera importan el desarrollo agropecuario o la economía local, sino los vaivenes de intereses mercantiles o macroeconómicos cuyos orígenes o cuyas consecuencias están muy lejos del ámbito en que se aplican.

© Joaquín Díaz 


SUMARIO


Editorial


Toponomástica molinológica de la provincia de Burgos
Mario Sanz Elorza


Noticia de algunos exvotos desaparecidos de la ermita de la Virgen de la Granja de Yunquera de Henares (Guadalajara) 
José Ramón López De Los Mozos


Las Rogativas
Modesto Martín Cebrián