EL CONDE PARTINUPLES


ANÓNIMO
EL CONDE PARTINUPLES
ROBERTO EL DIABLO
CLAMADES y CLARMONDA 
Prólogo y edición de Ignacio B. Anzoátegui 
Espasa-Calpe · Madrid

TEXTOS CLÁSICOS


 PRIAPEOS 
GRAFITOS AMATORIOS POMPEYANOS 
LA VELADA DE LA FIESTA DE VENUS 
REPOSIANO. EL CONCÚBITO DE MARTE Y VENUS 
· AUSONIO. CENTÓN NUPCIAL 
Intr. traducción y notas de Enrique Montero Cartelle 
Editorial Gredos

Catherine Meurisse

Catherine Meurisse
La levedad
Traducción de Lluís Maria Todó
)mpedimenta

La levedad es un refugio contra la necedad humana; también una celebración de la belleza y del arte de crear.

CANCIONERO DE POESÍAS VARIAS

CANCIONERO DE POESÍAS VARIAS
MANUSCRITO 2803
DE LA BIBLIOTECA REAL DE MADRID
Prólogo de Maxime Chevalier
Edición de José J. Labrador Herraiz / Ralph A. DiFranco
EDITORIAL PATRIMONIO NACIONAL · MADRID 1989 

JAMES JOYCE

JAMES JOYCE
ANNA LIVIA PLURABELLE
(Finnegans Wake, 1, viii)
Edición bilingüe y traducción: F. García Tortosa
Otros traductores: R. Navarrete Franco y J. Mª Tejedor Cabrera
CATEDRA · LETRAS UNIVERSALES 

EL DISCRETO


BALTASAR GRACIÁN
EL DISCRETO
Edición de Aurora Egido
Alianza Editorial

GERARDO DIEGO

GERARDO DIEGO
PRIMERA ANTOLOGÍA DE SUS VERSOS
Austral · Espasa Calpe · 1958



LAS TRES HERMANAS

Estabais las tres hermanas,
las tres de todos los cuentos,
las tres en el mirador,
tejiendo encajes y sueños.

Y yo pasé por la calle
y miré… Mis pasos secos
resonaron olvidados
en el vesperal silencio.

La mayor miró curiosa,
y la mediana riendo
me miró y te dijo algo…
Tú bordabas en silencio

como si no te importase,
como si te diese miedo,
y después te levantaste
y me dijiste un secreto

en una larga mirada,
larga, larga… Los reflejos
en las vidrieras borrosas
desdibujaban tu esbelto

perfil… Era tu figura
la flor de un nimbro de ensueño.
Tres eráis, tres, las hermanas,
como en los libros de cuentos.

LA DESPEDIDA

Aquel día -estoy seguro-
me amaste con toda el alma.
Yo no sé por qué sería.
Tal vez porque me marchaba...

-Me vas a olvidar -dijiste-.
Ay, tu ausencia será larga,
y ojos que no ven... -Presente
has de estar siempre en mi alma.

-Ya lo verás cuando vuelva.
Te escribiré muchas cartas.
Adiós, adiós... Me entregaste
tu mano suave y rosada,

y, entre mis dedos, tu mano,
fría de emoción, temblaba.
Sentí el roce de un anillo
como una promesa vaga.

Yo no me atreví a mirarte,
pero sin verte notaba
que los ojos dulcemente
se te empañaban de lágrimas.

Me lo decía tu mano
en la mía abandonada,
y aquel estremecimiento
y aquel temblor de tu alma.

Ya nunca más me quisiste
como entonces, muda y pálida.
Hacía apenas tres días
que eran novias nuestras almas.


© GD

VIAJES POR ESPAÑA Y PORTUGAL


VIAJES DE EXTRANJEROS POR ESPAÑA Y PORTUGAL 
en los siglos XV, XVI Y XVII
Colec. de Javier Liske · 1878
Trad. por F. R. · Editorial Medina · Madrid

CORPUS DE LA ANTIGUA LÍRICA

MARGIT FRENK
CORPUS DE LA ANTIGUA LÍRICA
POPULAR HISPÁNICA (ss. XV a XVIII)
Colaboración técnica:
John Albert Bickford / Kathryn- Hickman
EDITORIAL CASTALIA

Tras las huellas del chamán Inka

TRAS LAS HUELLAS DEL CHAMÁN INKA
Entrevista con su autor
FRANÇOIS LUIS-BLANC
Traductor: Manuel Moya Escobar
por Manuel Garrido Palacios

M.G.P. El autor y yo tomamos en Tavira sendas bicas, ese néctar que regala el grano tostado, molido y hervido, capaz de extender una conversación durante horas, café venido de tierras lejanas. El sabor amargo trae diluidos sus misterios, da ánimos, como las palabras que surgen en torno a los trabajos de investigación de François Luis-Blanc sobre los chamanes, algunos, novelados, como este formidable ir “Tras las huellas del chamán Inka”. Pero toda historia tiene su principio y, como si la bica durara, bueno es saber por boca del escritor de este libro, qué es un chamán.
F.L-B. Un personaje aparte, mediador, intermediario de su comunidad con los dioses, los espíritus y las fuerzas supra naturales. Puede ser también conocedor de la meteorología, de los fenómenos celestiales, astronómicos, de la venida de las lluvias, del granizo o del momento propicio para la siembra. En el tiempo de los Incas ya había personajes oficiales con estas prerrogativas, el amaut era un sabio consejero, el ichuri, confesaba los pecados y hacía justicia; el huacacuc, un asceta filósofo que andaba casi mendigando en el altiplano.
M.G.P. ¿Hay mucho chamanes?
F.L-B. Hoy, pocos. En las comunidades andinas hay más curanderos, que son personajes que saben de las plantas medicinales y tienen un conocimiento empírico de las enfermedades dentro del cuadro de la medicina tradicional andina:
            M.G.P. ¿Por qué va “Tras las huellas de Inka” y no de otro?
F.L-B. A lo largo de mis misiones en los Andes entre los años 1981-2016, tuve la gratificante sorpresa de descubrir que las tradiciones, rituales, espiritualidad y practicas chamánicas del tiempo de los Incas, habían resistido a las persecuciones de la Inquisición y extirpación de las idolatrías de los Conquistadores españoles, y se practicaban aún con profunda fe en las comunidades indígenas. Y de la misma manera se perpetuaban los rituales de los chamanes. Por eso quise representar un chamán arquetípico y rendir homenaje a la cultura inca sobreviviente. Aún más, las elites y los intelectuales de Cusco quieren hacer revivir lo que llaman “la edad de oro” de los tiempos incaicos, como modelo social de desenvolvimiento actual.
M.G.P. ¿Un chamán ejerce su influencia sobre un territorio concreto o se universaliza con otro nombre?
F.L-B. En principio tiene influencia en su propia comunidad y es responsable de la armonía y salud de sus habitantes. Esto supone que los miembros de su comunidad tengan fe en sus competencias y lo juzguen por sus resultados. En la Amazonía, (de la cual Perú tiene una gran área) los comunitarios pueden expulsar, hasta eliminar, a un chamán que no preste buenos servicios. La eficacia del chamanismo depende de la fe de los pacientes y de un sistema de creencias compartidas en una determinada comunidad. En este sentido, no puede ser universal, pero sí en sus valores de respecto a la naturaleza, de solidaridad, de integración en el cosmos, de tratamientos naturales, de conocimientos del poder de las plantas y de los fenómenos ecológicos. El chamanismo posee valores universales beneficiosos para la vida de todos.
 M.G.P. Ahí median las distancias; para obtener resultados del contacto, ¿se puede decir que, si el chamán no viene a mí, yo voy a su encuentro?
F.L-B. Hoy hay un turismo de masas de occidentales hacia los chamanes practicando los rituales de la ayahuasca y del san Pedro, plantas de poder alucinogénico. Es deplorable que ahí haya charlatanes deseosos de aprovechar de la credulidad de los turistas para ganar dinero.
M.G.P. Entonces…
F.L-B. Entonces creo que el auténtico chamán es el que se dedica sólo a su propia comunidad. Si luego alcanza fama, puede atender a otros pacientes ocasionales sin pedir retribución, claro está, pudiendo aceptar donaciones.
M.G.P. ¿Cómo nace su interés por esa figura, aparentemente anacrónica? Usted relata en su libro un encuentro primordial, como ya lo había hecho en uno anterior más académico que el presente: “Médecins et Chamanes des Andes”.
F.L-B. Mi interés nace en Brasil, donde descubro en Río de Janeiro y Bahía las prácticas mágicas y el espiritismo importados con los esclavos de África, la Umbanda y la Macumba, derivados de los cultos yorubas, con el culto a los dioses y Orixas por sus oficiantes, los pais y mães de santo, ya tipos de personajes chamánicos. En mis primeras actividades en las comunidades andinas del Valle Sagrado, con los estudiantes de la Escuela de Medicina de Cusco y un centro de padres dominicanos que formaban técnicos agrícolas, entré en contacto con curanderos en cada comunidad que visitábamos, y encontré auténticos chamanes con poderes supra naturales.
M.G.P. En su libro insiste en la importancia de los encuentros con los chamanes. ¿Cuál es su postura al tratar con este mundo misterioso por ignorado?
F.L-B. Después de los primeros años vividos en los Andes y los encuentros con chamanes amerindios, que cargaban consigo miles de años de conocimientos indígenas, me invadió una sed y curiosidad por saber más respecto de este fenómeno de ciencia y sabiduría tan antigua, y me pregunté, como científico, cómo funcionaban estos sistemas y corpus de saberes en los pueblos amerindios. Ahí inicié la búsqueda de las respuestas, donde no soy el único: existen antropólogos llamados “neuroteólogos” que estudian los fenómenos espirituales con sus modificaciones en el funcionamiento cerebral. En ese camino, leí toda la literatura sobre el chamanismo, publiqué artículos, libros y tuve encuentros con chamanes hasta llegar al más esencial para mí. Yo tenía conocimientos adquiridos en los libros, pero me hacía falta la experiencia fundadora, la iniciación personal al mundo de la adivinación chamánica. Ocurrió en 1996, en una ciudad de la ceja andina, parte da Amazonía peruana. Allí hubo una gran reunión de chamanes de todo el mundo amerindio, sioux de America, mayas y quiche de Guatemala, chamanes de Ecuador, Perú, Brasil, cada cual explicando sus prácticas y demostrándolas a los presentes, curiosos, médicos, antropólogos, enfermos…
M.G.P. No entraremos en detalles, muchos y muy interesantes, por cierto, que pueden leerse en su libro. Vayamos a su sentir personal.
F.L-B. Tras la experiencia de usar la Ayahuasca, un potente alucinógeno, me asusté de tomarlo cuando supe su perfil farmacológico después de leerlo. Yo pasaba una fase difícil de mi vida con cierto desespero por solucionarla, y la sesión de ingestión, junto a las alucinaciones, me ofreció una clarividencia aguda, una simplificación mental con la visión nítida de todos los pasos a emprender para solucionar mi drama personal. Fue una cura en cinco horas en vez de cinco años con un psicoanalista. Y reescribí libros y artículos para intentar dar una explicación psicofarmacológica y neurobiológica de las curas chamánicas. En fin, son episodios que relato en el libro con detalle.
M.G.P. Lo que cuenta, ¿está más cercano a la poesía que a la ciencia?
F.L-B. Pregunta muy pertinente que me hice muchas veces y que merecería un estudio amplio. El chamanismo es una ciencia empírica, de experiencias milenarias, transmitida a de una generación a otra, con sus conocimientos de botánica, de astronomía, de ecología, de farmacología, de medicina y de psicología. Pero cuando lo pienso con más profundidad, y porque escribo poesía también, veo al chamán como un poeta y experto en conocimiento del mundo, de las fuerzas naturales, de la espiritualidad, un extrasensorial, un místico con sensibilidad para los fenómenos naturales y trascendentales como el poeta, con la diferencia que no lo escribe. Lo comunica oralmente.
M.G.P. Hay quien dice que es un sanador salido de la antigüedad.
F.L-B. Yo lo diría también si se considera que el chamán recibe y transmite conocimientos venidos de muchas generaciones antes de él, de muchas experiencias hechas por los hombres primordiales, en la noche de los tiempos, de sus observaciones de la naturaleza, del comportamiento de los animales, de lo que se alimentan, cómo se curan, de las experiencias de los ancestros con plantas y cuantas conclusiones edifican un corpus de saberes a transmitir. Somos herederos de los hombres prehistóricos, y los chamanes, de sus sanadores.
M.G.P. ¿Se nace chamán?
F.L-B. No, uno se hace chamán. Si un pariente lo es, se puede aprender en la propia familia por la transmisión de saberes especializados y de prácticas. Pero hay perfiles psíquicos que predisponen al fenómeno. Psiquiatras han dicho que la personalidad del chamán es frecuentemente marginal, vecina de la esquizofrenia, propenso a caer en trance. Se dice también que quien ha sido electrocutado por un rayo y sobrevivió, se encuentra investido de poderes chamánicos.
            M.G.P. ¿Ha presenciado ritos de iniciación en el chamanismo?
F.L-B. No propiamente dicho, pero tuve la experiencia de un rito chamánico para el desarrollo de la Escuela de medicina de Cusco por un altomisayok, un chamán del Ayllu de los Queros, una población de puros descendientes de los Incas. He asistido a los ritos del Pago a la tierra, ofrendas a la diosa de la tierra la Pachamama y a otros rituales que describí en mi libro antropológico “Médecins et chamanes des Andes”. Fui consagrado por el chamán a la cumbre sagrada Pachatusan, que marcaba el centro, ombligo del imperio de los cuatros ángulos el Tahuantinsuyo. Desde entonces llevo en el dedo el anillo con la figura del jaguar-sol, representación del dios Viracocha, imagen que consta en el pórtico de las ruinas de Tiahuanaco en la parte boliviana de la región del lago Titicaca. Este anillo es símbolo de mi filiación al dios Apu Pachatusan, que siempre me ha protegido en mis momentos mas difíciles.
M.G.P. ¿Es importante por la sociedad que exista el chamán?
F.L-B. Sí, es un personaje esencial, como el Ombudsman que inventamos en nuestra sociedad occidental, o el médico y el sacerdote antiguamente. El ayuda a mantener la armonía y la salud de la comunidad, y transmite los saberes tradicionales. Además, la OMS ha decretado en la cumbre de Alma Ata, en el mismo tiempo que el desarrollo del acceso a la medicina para todos, que los chamanes debían ser incluidos en el personal de salud en el terreno como agentes de salud y para recibir formación sanitaria. A mis ojos los chamanes son portadores del valor fundamental del cosmocentrismo; el hombre es parcela, es protector de la creación y no aprovechador de las riquezas naturales; esa concepción es el mejor antídoto contra el egoísmo y el individualismo del mundo occidental presente.
         M.G.P. Con su libro “Tras las huellas del chamán Inka” ¿qué pretende?
       F.L-B. Valorizar el trabajo de los médicos pioneros que iniciaran la Escuela de medicina de Cusco, con cuatro profesores y diez discípulos, reunidos en una caballeriza del Palacio del Almirante, de los cuales tuve el honor de ser parte en 1983-1984. Mi intención es también traer al gran público, en forma de divertimiento, una aventura que desvela unos misterios de la existencia extrema de los indios de las comunidades andinas, con sus rituales, costumbres y dramas cotidianos. Y sus valores únicos, que hoy hacen tanta falta a la civilización occidental.
M.G.P. ¿Y la bica?
F.L.-B. A esta hora, formidable.

© M. Garrido Palacios · © François Luis-Blanc

LA CAZA DE BRUJAS

BRIAN P. LEVACK
LA CAZA DE BRUJAS EN LA EUROPA MODERNA
Versión española de José Luis Gil Aristu
Alianza Editorial 

LOS ACADÉMICOS CUENTAN

LOS ACADÉMICOS CUENTAN
Academia Norteamericana de la Lengua Española
Nueva York
Gerardo Piña-Rosales (edición y prólogo)
Cuentos escritos por académicos de todo el mundo
Ed. ANLE /Axiara. Col. Pulso Herido 6. Marzo 2015. 344 pp. 

Las palabras traen su fragancia oculta, su eco íntimo, su ‘otro’ sentido, cualidad que aportan al texto en el que aparecen para sumarle brillo. Me fijo en el título de la nueva obra editada por la Academia Norteamericana de la Lengua Española en Nueva York: ‘Los académicos cuentan’. En primer plano está el concepto narrar, contar, transmitir individualmente ideas, impresiones, pensamientos. historias. En segundo, como una sombra subliminal, está el de tallar una obra merced al trabajo colectivo, que no queda en la puntualidad de unas páginas, sino en dar esplendor al idioma que nos une, en fijar, en universalizar las primeras palabras que entendimos en la vida, el primer sonido que nos habitó. El libro, aún tibio del parto de las imprentas, contiene ambos encantos: abre sus páginas para que cada voz se exprese y, por si fuera poco, coloca la guinda en el título: cuentan, trabajan, están ahí, cuidan el idioma sin hacer ruido, sin poner solemne el gesto. Es a lo que llamo fragancia.

© Manuel Garrido Palacios

ÍNDICE

Presentación, Gerardo Piña-Rosales / 11
LUIS ALBERTO AMBROGGIO: La fluida concepción del tiempo / 13
OLVIDO ANDÚJAR: ¡Os quiero matar a todos! / 17
FRANCISCO ARELLANO OVIEDO: Una pesadilla menor que la realidad / 23
MARTA ELENA COSTA: El empleado / 31
RAFAEL COURTOISIE: La obra de Louis Groussac / 43
JORGE I. COVARRUBIAS: La partida / 51
JORGE DÁVILA VÁZQUEZ: De una rosa / 55
JUAN CARLOS DIDO: Para leer con lupa / 61
DELIA DOMÍNGUEZ: Leche Negra / 71
OSWALDO ENCALADA VÁSQUEZ: El café / 77
DAVID ESCOBAR GALINDO: Historias sin cuento / 81
VÍCTOR FUENTES: Gracias a la vida / 87
MANUEL GARRIDO PALACIOS: El árbol del futuro / 89
ISAAC GOLDEMBERG: A Dios al Perú /101
EDUARDO GONZÁLEZ VIAÑA: Siete noches en California / 93
ULISES GONZALES: Detalle de mi infancia / 115
PEDRO GUERRERO RUIZ: Ibn Al-Yasar / 121
JORGE KATTÁN ZABLAH: Condimento exótico / 125
MARÍA ROSA LOJO: Plegarias atendidas / 129
FERNANDO MARTÍN PESCADOR: La vida en tres palabras / 135
MARICEL MAYOR MARSÁN: Las dos mitades de una historia / 139
JOSÉ MARÍA MERINO: Liquidando al Meta / 147
ROBERTO MODERN: La sabiduría de los humildes, De la cadena, Una fábula / 153
JUAN DAVID MORGAN: Isla azul / 157
FRANCISCO MUÑOZ GUERRERO: Acerca de Basilius el Escita / 173
JOSÉ LUIS NAJENSON: Vacaciones académicas de invierno / 183
JULIO ORTEGA: Los suaves ofendidos / 193
GERARDO PIÑA-ROSALES: Don Quijote en Manhattan / 199
ALISTER RAMÍREZ MÁRQUEZ: La vendedora de huevos de pingüinos / 225
RAMÓN EMILIO REYES: La cena / 231
RAÚL RIVADENEIRA PRADA: El saxofonista y su perro cantor / 237
VIOLETA ROJO: Miniaturas de ciudad y río / 253
BRUNO ROSARIO CANDELIER: Sueño rotundo / 255
ROSE MARY SALUM: Ocho / 259
CÉSAR SÁNCHEZ BERAS: La llovizna. La dadivosa. La anticigüeña / 269
RAFAEL E. SAUMELL: Blanquita, qué trágica eres / 273
FERNANDO SORRENTINO: La insoportable complejidad del ser / 281
GRACIELA TOMASSINI: El diario de Felicitas y otros minicuentos / 293
JUAN VALDANO: Saduj: el otro hombre / 297

Annie Cathelin

Annie Cathelin
EN ATTENDANT DES MATINS CLAIRS
Roman
L'HARMATTAN · Paris

« J'ai couru après la vie mais elle ne m'a pas attendue. » Ainsi parle Soledad en refaisant à l'envers le chemin des petits bonheurs et des misères ordinaires qui ont tissé son existence. Quand elle a quitté l'Espagne, l'année de la mort de Franco, elle rêvait de voyages et de changer le monde, au hasard des routes et des rencontres. Bien des années plus tard, elle espère encore fuir la folie du monde. Son récit est un peu l'histoire de ceux qui, peinant à trouver leur place, découvrent enfin l'engagement qui donnera sens à leur vie et leur apportera la paix intérieure.

ARISTÓTELES


ARISTÓTELES 
ACERCA DE LA GENERACIÓN Y LA CORRUPCIÓN
TRATADOS BREVES DE HISTORIA NATURAL
Introd. Traduciones y notas de
E. La Croces y A. Bernabé Pajares
Editorial Gredos

Gerardo Piña-Rosales

LOS AMORES Y DESAMORES
DE CAMILA CANDELARIA
Gerardo Piña-Rosales
Colección [dis] locados
Literal Publishing · Houston · Texas

“Tan pronto como hube bebido ¡hasta la última gota! aquel líquido oleaginoso y amargo, sentí que la realidad de mi entorno comenzaba a revelárseme desde otros ángulos, que mi consciencia se expandía y navegaba ad libitum por las paredes del santuario, revestidas de dibujos y mandalas tibetanos; por la bóveda, tálamo circular o campo de batalla poblado de fornicantes ninfas y quiméricos dragones; por la claraboya, donde repiqueteaba la lluvia; por el denso y enervador aroma del incienso; por el viento, ronco rumor, entre los palmerales, gemebundo como algún animal cautivo o vulnerado. Por primera vez en mi vida me sentía realmente viva, pletórica de energías. Pero, al mismo tiempo, la quietud y el sepulcral silencio que nos rodeaban me sobrecogían. Un cierto miedo, una leve angustia ante lo desconocido se anudaban en mi garganta. Mi ser se descomponía, sin que yo pudiera -ni quisiera- detener el total desvanecimiento de las diferentes y contradictorias personalidades que a lo largo de mi vida había ido presentando a los demás”.

G.P-R

WILHELM VON HUMBOLDT


DIARIO DE VIAJE A ESPAÑA
(1799-1800)

WILHELM VON HUMBOLDT
Traducción: Miguel Ángel Vega 
Ed. Cátedra

CONSOL FREIXA

CONSOL FREIXA
LOS INGLESES Y EL ARTE DE VIAJAR
Una visión de las ciudades españolas en el siglo XVIII
Ediciones del Serbal

L'ABANDONNOIR

L'ABANDONNOIR
Manuel Garrido Palacios
Traduc. al francés: Isabelle Toledo
Edit, L’HARMATTAN. Paris


Novela de Manuel Garrido Palacios construida como las antiguas tragedias griegas. En vez del carro sobre el cual el primer dramaturgo declamaba la historia de los héroes míticos para concurrir al premio representado por un bode (tragos), estamos en presencia de un muerto en su ataúd durante la vigilia que le hace el último vecino, mudo de soledad, en un pueblo perdido. En su soliloquio, el muerto hace desfilar a todos los habitantes que hubo en dicho pueblo con las anécdotas cotidianas, las intrigas, amores, odios y alegrías posibles de un lugar extinguido. La simplicidad brutal de los eventos, la unidad de tiempo y de espacio, las voces de los muertos que suben como un coro, parecen los elementos de una tragedia mediterránea que bien podría ser de Esquilo. Igual que en la vida, se reflejan también los momentos crueles o divertidos, las escenas burlescas, el humor corrosivo, la amargura, la pobreza y el hambre conocidos por tantas criaturas de la posguerra civil española. Ese pueblo escondido, llamado Herrumbre, es un microcosmos pero abarca toda la vida y la vida de todos nosotros. Conociendo el pasado del autor, escritor especializado en la etnografía, viajero y cineasta, el lector podría pensar que se trata de una obra de recopilación de cuentos, leyendas o anécdotas cosechadas durante toda una vida en contacto con los pueblos más rancios de España. Pero no. Pasa por la obra un soplo épico, una grandeza que solamente una experiencia vivida puede desenlazar y ofrecer. En efecto unas confidencias del autor confirman que muchas escenas son trasposiciones de su infancia en un pueblo similar a Herrumbre. Reviven los sonidos, los sabores, los rumores de ese mundo que hoy se desvanecería en el olvido si el autor no lo hubiera conservado en su memoria para nosotros.Hay en la novela El Abandonario unas invenciones lingüísticas que harán las delicias del lector. La riqueza del vocabulario, a veces inventado o inspirado en el lenguaje hablado, de los refranes, de los insultos, de las canciones populares, hace del texto una enciclopedia de la sabiduría del mundo rural, de un universo en desaparición. Existen escenas muy innovadoras en literatura, tal vez por influencia de la técnica cinematográfica, como por ejemplo, cuando se mezclan en el texto todas las conversaciones sobre la plazoleta del pueblo, como un rumor de fondo, donde respira la vida trivial de los habitantes. O cuando se entrecruzan los comentarios de las personas que preparan los pestiños en la cocina, escuchados por el niño desde su alcoba, donde fue recluido para que no incomodara los preparativos. Ese niño de ayer es el autor que escucha hoy las reminiscencias de estas voces de la felicidad simple.El lector francés entrará sin preámbulo en ese mundo mediterráneo ya familiarizado por sus lecturas de las novelas de Marcel Pagnol o Jean Giono. El Abandonario, de Manuel Garrido Palacios, no necesita de reflexiones metafísicas o escatológicas en ese contexto de vigilia mortuoria donde flota el espíritu colectivo resignado tanto a la vida como a la muerte.

© François-Luis Blanc (Francia)

ANDRUS KIVIRÄHK

ANDRUS KIVIRÄHK
EL HOMBRE QUE HABLABA SERPIENTE
Traducción de Consuelo Rubio
Editorial Impedimenta

PAUL CÉZANNE

PAUL CÉZANNE
Autorretrato
KUNSTMUSEUM · Berna

VINCENT VAN GOGH



VINCENT VAN GOGH
Autorretrato con caballete (1886)
MUSEO VAN GOGH · Amsterdam

La tumba donde reposa Vincent van Gogh está en Auvers sur Oise, pueblo que queda a hora larga al norte de Paris, cruzando los paisajes testigos del tramo final de su trágica historia. Parece que el caminante entrara y saliera de continuo de algunos de sus cuadros cuando va. La tumba está junto a la de su hermano, rozando una de las tapias del recinto sagrado, ambas cubiertas por una densa capa de hiedra de la que sobresalen los fríos datos tallados en las lápidas: Vincent (1853-1890), Theodore (1857-1891). Sobre las reticencias surgidas para que Vincent fuera enterrado aquí por las circunstancias de su muerte, se impuso la razón. El cementerio de Auvers sur Oise, de extensión media, sin tapias blancas, sino pardas, coronadas de musgo, acoge a diario, desde temprano hasta el ocaso, una discreta peregrinación de sensibles. Si se deja atrás la última casa del pueblo, para llegar a la verja hay que atravesar trigales que se infinitan a ambos lados, tapices ocres sajados por el sendero, y si luce una luz de otoño y el caminante encara sin prisas el grandioso marco, éste le dirá a sus sentidos que esos trigos maduros son los mismos que el artista pintó. En los meses finales de los treinta y siete años que estuvo entre nosotros, creaba constantemente: testamento artístico de setenta pinturas, treinta dibujos y un solitario grabado. No se sabe qué hubiera sido del pueblo de no haberlo habitado Vincent van Gogh y de no poder contar ahora cuanto se cuenta. Lo cabal es que Auvers le debe al pintor ese hormigueo humano que no cesa así llueva, truene o resplandezca la luz atenuada de esta comarca francesa. Auvers sur Oise agradece al artista la llamada de atención que hace al plasmarla en la tersura del lienzo, apasionadamente además. Por eso el pueblo ha respetado el paisaje tantas veces pintado y no ha consentido que se edifique nada que lo rompa, enturbie o manche, para que siga como él lo vio y lo amó. En una cuesta suave hay una venta cuyo dueño muestra orgulloso el cuarto en el que vivió Vincent, cuyos pinceles expresaron con tanta intensidad lo que veía: colores, formas, macizos, vacíos; y hasta puede que te cuente la desazón de sus amores no correspondidos como quien da a probar una amargura, y el mal que lo envolvió en un sudario de silencios, y el disparo que acalló sus latidos. Y la soledad: eso que nadie escoge. Una nube suelta deja caer cuatro gotas en el camino de vuelta del cementerio al pueblo, ocasión para que el caminante, refugiado bajo la fronda de un árbol, observe cómo el mar de trigo tiembla merced al soplo inesperado del viento que pasa. E imagina que llega la hora mágica en la que el espíritu inquieto de Vincent van Gogh, pasea por estos campos conservados para él mientras busca el encuadre ideal para pintarlos. Es como si el trigo, al saberlo, se estremeciera.

© Manuel Garrido Palacios






MANET

Uno de los pocos retratos que
Edouard Manet hizo de su esposa (1867)
(Musée d’Orsay · Paris)

PALABRAS DE ANDAR POR CASA

DICCIONARIO DE PALABRAS DE ANDAR POR CASA
(Huelva y sus pueblos)
Manuel Garrido Palacios
3ª Edición: Editorial NIEBLA
2ª Edición: Universidad de Huelva
1ª Edición: Calima Editores (Madrid / Mallorca)

Touches blanches. Touches noires

TOUCHES BLANCHES. TOUCHES NOIRES
(Roman)
Manuel Garrido Palacios
Editorial Le Soupirail
Francia

RESEÑA 
POR
FRANÇOIS LUIS BLANC

Conozco a Manuel Garrido Palacios desde hace 15 años, he leido la mayor parte de sus libros, visto algunas de sus peliculas (Adivina, adivinanza, Rituales…), todo influenciado por su mirada de antropólogo sobre la vida rural en los pueblos antiguos, con sus tradiciones, profesiones y personajes. Como dice Manuel Moya del autor de este libro:
Desde que en 1998 Manuel Garrido Palacios diera a las imprentas mallorquinas El clan y otros cuentos, libro en el que ya daba cuenta de un mundo personal e intransferible que se encontraba en los límites de lo real, su autor ha ido escarbando en un universo que tiene tanto de onírico como de real, tanto de cotidiano como de mágico, todo ello localizado en un tiempo que es a la vez destiempo, donde muerte y vida no forman nociones distintas de lo real, sino que se imbrican, se funden, forman parte de un entramado.
Este libro, Touches blanches, Touches noires, sigue la misma perspectiva, pero con una nueva dimension, casi cósmica, y un poder narrativo y creativo que ultrapasa lo que yo ya habia leido, como El Abandonario y la secuela de libros de la misma saga, y sé que Manuel Garrido Palacios se reclama de la ola de Juan Rulfo en libros donde el horror de lo cotidiano en la vida de los desdichados nos alcanza en plena cara con la belleza obscena de la pobreza.
La literatura clásica internacional abunda en novelas de este genero: Los miserables, de Victor Hugo, Zola, con L’Assommoir, los libros de Dickens, Las uvas de la ira de Steinbeck, Rulfo en Mexico, Graciliano Ramos en Brasil, y muchos otros a los cuales Manuel Garrido Palacios añade su obra con el fondo especifico de la guerra civil y con su original técnica del monólogo recitativo, incantatorio, una letania tal vez inspirada en el coro de las tragedias griegas, que opera como un testigo vivencial de los eventos que se suceden en el palco.
El titulo, Teclas blanches, Teclas negras sorprende, pero se explica cuando se aprende que los protagonistas principales son un piano y una música, Tarantela, que va a servir de leitmotiv inspirador puntuando la historia de un pueblo. Mambraseca es el lugar alegórico donde se desenvuelven los dramas cotidianos de la vida durante la contienda.
Y entramos en la trama: Fátima, la madre de Balbina, la heroína, una joven adoptada que ha dejado el pueblo y está en el centro de la intriga, monologa con su hija y le relata los eventos diarios para la ausente, las memorias, los hechos de todos los personajes que van a desfilar sucesivamente en el palco, con sus historias particulares y sus interacciones. Una galería de personajes que construyen una comedia humana como en la obra de Balzac, o los truculentos episodios de Fellini de Amarcord.
Hay la historia de la mina, que fue cerrada, el cura don Resurrección, conservador y tradicional aliado de los gobernantes, de la orden, poniendo a Dios al servicio del poder y denunciando las costumbres de los rojos, y que defiende sus prácticas dignas de la Inquisición.
Hay el cacique, representante de la dictadura en el pueblo, cuyas exageraciones, torturas y violencias se multiplican, como una letanía macabra, en los camiones de fusilados al alba. Este personaje me recuerda al cazador de Ernst Junger en Los acantilados de Marmore, una alegoría del dictador nunca nombrado que persigue en una constante busca la humanidad descartable.
Hay el padre de Balbina, ex-minero, que será sacrificado en el altar de la represión de todas las libertades. Él tiene talento de curandero por las hierbas, junto con Hipacia, la bruja, lo que nos trae muchos conocimientos sobre las curas tradicionales con las plantas (campo que estudié en los Andes).
Hay el poeta Pardero, cuyos versos puntúan el texto dando alma y voz a todo lo que ocurre en el pueblo y recordando la sabiduría popular cuando se la necesita. Su destino trágico fue probablemente inspirado en la mente del autor por lo de Lorca, como homenaje póstumo al gran poeta muerto a manos de los fascistas.
Hay el buhonero Silvino, que con sus mercaderías recuerda el mundo urbano distante, fuente de sueños.
Hay siempre las teclas blancas de la felicidad en contraste con las teclas negras del infortunio, como las teclas del piano de Balbina, cuya existencia sorprende en la desolación de este pueblo: ¿cómo puede poseer un piano en medio de tanta pobreza? Historia de un piano que fue del dueño de la mina,.., una nota surrealista en este paisaje trágico, con los 24 compases medidos en la partitura de una Tarantela, que será el himno federativo del pueblo y de su gente, como un signo de esperanza, un acto de fé en un último resto de bondad humana.
Con la sonata de una nota solitaria imaginada durante un sueño, a la manera de Italo Calvino y su Caballero sin cuerpo, o su personaje viviendo en un árbol, dentro de un minimalismo dadaísta, porque el sueño y sus aparentes absurdos o revelaciones son parte de la novela. La música de la Tarantela, los cantos y rituales populares regresan como un leitmotiv fascinante, una danza catártica contra los sufrimientos, como una oración. Y la pianola tocando sola aparece como una magia, una nueva dimensión añadida a la poética belleza natural. El piano es un instrumento que debería recoger todos los rumores del pueblo en su cajón. Un instrumento maléfico, según el cura don Resur, que deberían quemar en un auto de fe.
Hay el veedor de aguas, con el dolor de sus testículos, puro Fellini. Las fiestas gastronómicas, que hacen olvidar un poco la tragedia y los buitres de la madrugada.
Hay el Nubero, el muletero y su mula, un personaje por si solo como otros animales y pájaros. Como la cabra Biribirla, encarnación lúbrica del demonio que posee al pueblo, según don Resur, como todos los objetos mágicos de la bruja Hipacia y las creencias maléficas del pueblo, que merecen ser extirpadas por el fuego de la Inquisición o por la desaparición física de los supuestos poseídos con la complicidad del cacique y sus camiones de la madrugada.
Hay otro elemento demoniaco: las ratas, alegoría de los verdugos de la dictadura, como en La peste de Camus, que siembran el pavor, cultivan la delación, la suspicacia entre todos. Una alegoría paradójica cuando se piensa que las ratas personificaban las razas a eliminar para los nazis.
En cuanto al cacique, él da clases de ejercicio del poder a Fátima, nombrada responsable de la cultura por ironía de la suerte.
Hay la naturaleza que reina sobre los hombres, con su poesía, su belleza y su poder curativo de todos los sufrimientos, lagrimas, lloros y naufragios del pueblo y de lo efímero de la existencia.
La muerte del padre de Balbina ilustra mejor los procedimientos de los fascistas. Inclusive el banquete macabro del cacique, recordando la cena de Viridiana de Buñuel, con los doce prisioneros. Y la muerte del poeta Pardero, episodio confundiendo, desorientador de muerte-desaparición-martirio confinando con la leyenda, recordando aquella de Lorca. Es el último canto del cisne del poeta, digno de la poesía del desengaño de Quevedo.
Hay los remordimientos y la crisis de conciencia del caporal Acadio, el ejecutor de las órdenes mortales para sus conterráneos y luego, el proyecto fallido de venganza de todo el pueblo para hacer triunfar el bien sobre el mal.
Sigue una cascada de horrores sin fin, puro ensayo rulfiano de un paraíso perdido, como el de Milton; es el último soplo del alma del pueblo. El abandono de la mina, el despoblamiento por las masacres de la madrugada.
Hay el pozo, motor de la vida del pueblo como la pianola es su soplo. Este pozo sufre una terrible profanación, un colmo del horror en la novela, con la desnaturalización de su pureza de origen divino, boda sagrada de la tierra y del cielo, por un cadáver, y orinas y excrementos humanos; terrible metáfora del fin del mundo futuro por la polución moderna debida a las actividades del hombre contra la tierra.
Hay el ahogamiento del cantinero en el pantano como último acto de la muerte del pueblo, vislumbrado en su sueño por Fátima.
La venganza contra el cacique será obra de una viuda, no diferente de la muerte dada a una gallina o a un puerco, y el despojo será transportado en el vehiculo de los fusilados, cerrando así el drama dentro de un circulo de escarnio donde planea la soledad.
La apoteosis de la Tarantela será la de volverse el himno de Mambraseca, como pirueta final para decir que todo drama debe acabar en una canción.
Pero hay aun la muerte por amor de Honorio, el funcionario del escritorio, y la del último artesano. Las tradiciones, la sabiduría popular prevalecerán como símbolo de la inmortalidad que se perpetúa en el silencio. Y Balbina siempre allá, en la distancia inconmensurable de su partida…
De su técnica literaria resalta Manuel Moya En la escritura narrativa de Manuel Garrido Palacios, el tiempo, o el destiempo, como prefiera, aparenta jugar un papel residual, ajeno al conflicto que una y otra vez aqueja a los personajes... las vidas de estos habitantes del destiempo, parecen moverse como cautivos, como fantasmas atrapados en una botella de cristal, abombados por la distorsión de ese lente.
Para mí también, tal vez la maestría del tiempo, de la realidad y del sueño, es la marca de un gran escritor que no obedece a la cronología y a la realidad simples, sino que prefiere ver a sus personajes en la espiral del tornado que es la vida, que, como el romance, nos lleva de un punto al otro, nos aparta, nos devuelve al mismo lugar, al interior de un auténtico caos. Esto es un marco de la obra de Faulkner, como en el romance Sartoris, por ejemplo. El autor prefiere describir circunstancias, atmósferas, eventos dispersos, sin relación cronológica, más que una intriga construida. Esto es parte del arte de escribir de Manuel Garrido Palacios.

© François-Luis Blanc, Escritor.