MARGARET ATWOOD

MARGARET ATWOOD
EL CUENTO DE LA CRIADA
Traducción de EIsa Mateo Blanco
Salamandra

JIŘÍ WEIL

JIŘÍ WEIL
VIDA CON ESTRELLA
Traducción de Patricia Gonzalo de Jesús.
Editorial Impedimenta

Admirada por Harold Pinter, Arthur Miller y Philip Roth, esta novela es la crónica de la parte olvidada del Holocausto.

VIAJE A LA SIERRA DE ARACENA


VIAJE A LA SIERRA DE ARACENA
Manuel Garrido Palacios
Editorial Niebla

Literatura hispanounidense

ACADEMIA NORTEAMERICANA DE LA LENGUA ESPAÑOLA

DE LA PALABRA A LA IMAGEN. DE LA NOVELA A LA REVISTA
Reflexiones sobre la literatura hispanounidense contemporánea

Tres revistas
“VENTANA ABIERTA”
“BAQUIANA”
“REVISTA DE LA ACADEMIA NORTEAMERICANA DE LA LENGUA ESPAÑOLA” (RANLE)
Gerardo Piña-Rosales · Director de la ANLE

Visiones de la ciudad líquida
‘EN CAÍDA LIBRE’, de Tina Escaja
’LA EDAD GANADA’, de Mar Gómez González
‘LOS TRADUCTORES DEL VIENTO’, de Marta López Luaces
Nuria Morgado · The City University of New York (ANLE)

Ecos quijotescos en la literatura texto visual contemporánea
‘DESDE ESTA CÁMARA OSCURA’ de Gerardo Piña-Rosales
Patricia López-Gay · Bard College (ANLE)

City College of New York
25 Broadway · Jueves 25 mayo 2017 · 10 de la mañana

TRAS LAS HUELLAS DEL CHAMÁN

TRAS LAS HUELLAS DEL CHAMÁN INKA
FRANÇOIS LUIS-BLANC
Traductor: Manuel Moya Escobar
Entrevista con su autor
or Manuel Garrido Palacios
____________________________________
M.G.P. El autor y yo tomamos en Tavira sendas bicas, ese néctar que regala el grano tostado, molido y hervido, capaz de extender una conversación durante horas, café venido de tierras lejanas. El sabor amargo trae diluidos sus misterios, da ánimos, como las palabras que surgen en torno a los trabajos de investigación de François Luis-Blanc sobre los chamanes, algunos, novelados, como este formidable ir “Tras las huellas del chamán Inka”. Pero toda historia tiene su principio y, como si la bica durara, bueno es saber por boca del escritor de este libro, qué es un chamán.
F.L-B. Un personaje aparte, mediador, intermediario de su comunidad con los dioses, los espíritus y las fuerzas supra naturales. Puede ser también conocedor de la meteorología, de los fenómenos celestiales, astronómicos, de la venida de las lluvias, del granizo o del momento propicio para la siembra. En el tiempo de los Incas ya había personajes oficiales con estas prerrogativas, el amaut era un sabio consejero, el ichuri, confesaba los pecados y hacía justicia; el huacacuc, un asceta filósofo que andaba casi mendigando en el altiplano.
M.G.P. ¿Hay muchos chamanes?
F.L-B. Hoy, pocos. En las comunidades andinas hay más curanderos, que son personajes que saben de las plantas medicinales y tienen un conocimiento empírico de las enfermedades dentro del cuadro de la medicina tradicional andina.
M.G.P. ¿Por qué va “Tras las huellas de Inka” y no de otro?
F.L-B. A lo largo de mis misiones en los Andes entre los años 1981-2016, tuve la gratificante sorpresa de descubrir que las tradiciones, rituales, espiritualidad y practicas chamánicas del tiempo de los Incas, habían resistido a las persecuciones de la Inquisición y extirpación de las idolatrías de los Conquistadores españoles, y se practicaban aún con profunda fe en las comunidades indígenas. Y de la misma manera se perpetuaban los rituales de los chamanes. Por eso quise representar un chamán arquetípico y rendir homenaje a la cultura inca sobreviviente. Aún más, las elites y los intelectuales de Cusco quieren hacer revivir lo que llaman “la edad de oro” de los tiempos incaicos, como modelo social de desenvolvimiento actual.
M.G.P. ¿Un chamán ejerce su influencia sobre un territorio concreto o se universaliza con otro nombre?
F.L-B. En principio tiene influencia en su propia comunidad y es responsable de la armonía y salud de sus habitantes. Esto supone que los miembros de su comunidad tengan fe en sus competencias y lo juzguen por sus resultados. En la Amazonía, (de la cual Perú tiene una gran área) los comunitarios pueden expulsar, hasta eliminar, a un chamán que no preste buenos servicios. La eficacia del chamanismo depende de la fe de los pacientes y de un sistema de creencias compartidas en una determinada comunidad. En este sentido, no puede ser universal, pero sí en sus valores de respecto a la naturaleza, de solidaridad, de integración en el cosmos, de tratamientos naturales, de conocimientos del poder de las plantas y de los fenómenos ecológicos. El chamanismo posee valores universales beneficiosos para la vida de todos.
M.G.P. Ahí median las distancias; para obtener resultados del contacto, ¿se puede decir que, si el chamán no viene a mí, yo voy a su encuentro?
F.L-B. Hoy hay un turismo de masas de occidentales hacia los chamanes practicando los rituales de la ayahuasca y del san Pedro, plantas de poder alucinogénico. Es deplorable que ahí haya charlatanes deseosos de aprovechar de la credulidad de los turistas para ganar dinero.
M.G.P. Entonces…
F.L-B. Entonces creo que el auténtico chamán es el que se dedica sólo a su propia comunidad. Si luego alcanza fama, puede atender a otros pacientes ocasionales sin pedir retribución, claro está, pudiendo aceptar donaciones.
M.G.P. ¿Cómo nace su interés por esa figura, aparentemente anacrónica? Usted relata en su libro un encuentro primordial, como ya lo había hecho en uno anterior más académico que el presente: “Médecins et Chamanes des Andes”.
F.L-B. Mi interés nace en Brasil, donde descubro en Río de Janeiro y Bahía las prácticas mágicas y el espiritismo importados con los esclavos de África, la Umbanda y la Macumba, derivados de los cultos yorubas, con el culto a los dioses y Orixas por sus oficiantes, los pais y mães de santo, ya tipos de personajes chamánicos. En mis primeras actividades en las comunidades andinas del Valle Sagrado, con los estudiantes de la Escuela de Medicina de Cusco y un centro de padres dominicanos que formaban técnicos agrícolas, entré en contacto con curanderos en cada comunidad que visitábamos, y encontré auténticos chamanes con poderes supra naturales.
M.G.P. En su libro insiste en la importancia de los encuentros con los chamanes. ¿Cuál es su postura al tratar con este mundo misterioso por ignorado?
F.L-B. Después de los primeros años vividos en los Andes y los encuentros con chamanes amerindios, que cargaban consigo miles de años de conocimientos indígenas, me invadió una sed y curiosidad por saber más respecto de este fenómeno de ciencia y sabiduría tan antigua, y me pregunté, como científico, cómo funcionaban estos sistemas y corpus de saberes en los pueblos amerindios. Ahí inicié la búsqueda de las respuestas, donde no soy el único: existen antropólogos llamados “neuroteólogos” que estudian los fenómenos espirituales con sus modificaciones en el funcionamiento cerebral. En ese camino, leí toda la literatura sobre el chamanismo, publiqué artículos, libros y tuve encuentros con chamanes hasta llegar al más esencial para mí. Yo tenía conocimientos adquiridos en los libros, pero me hacía falta la experiencia fundadora, la iniciación personal al mundo de la adivinación chamánica. Ocurrió en 1996, en una ciudad de la ceja andina, parte da Amazonía peruana. Allí hubo una gran reunión de chamanes de todo el mundo amerindio, sioux de America, mayas y quiche de Guatemala, chamanes de Ecuador, Perú, Brasil, cada cual explicando sus prácticas y demostrándolas a los presentes, curiosos, médicos, antropólogos, enfermos…
M.G.P. No entraremos en detalles, muchos y muy interesantes, por cierto, que pueden leerse en su libro. Vayamos a su sentir personal.
F.L-B. Tras la experiencia de usar la Ayahuasca, un potente alucinógeno, me asusté de tomarlo cuando supe su perfil farmacológico después de leerlo. Yo pasaba una fase difícil de mi vida con cierto desespero por solucionarla, y la sesión de ingestión, junto a las alucinaciones, me ofreció una clarividencia aguda, una simplificación mental con la visión nítida de todos los pasos a emprender para solucionar mi drama personal. Fue una cura en cinco horas en vez de cinco años con un psicoanalista. Y reescribí libros y artículos para intentar dar una explicación psicofarmacológica y neurobiológica de las curas chamánicas. En fin, son episodios que relato en el libro con detalle.
M.G.P. Lo que cuenta, ¿está más cercano a la poesía que a la ciencia?
F.L-B. Pregunta muy pertinente que me hice muchas veces y que merecería un estudio amplio. El chamanismo es una ciencia empírica, de experiencias milenarias, transmitida a de una generación a otra, con sus conocimientos de botánica, de astronomía, de ecología, de farmacología, de medicina y de psicología. Pero cuando lo pienso con más profundidad, y porque escribo poesía también, veo al chamán como un poeta y experto en conocimiento del mundo, de las fuerzas naturales, de la espiritualidad, un extrasensorial, un místico con sensibilidad para los fenómenos naturales y trascendentales como el poeta, con la diferencia que no lo escribe. Lo comunica oralmente.
M.G.P. Hay quien dice que es un sanador salido de la antigüedad.
F.L-B. Yo lo diría también si se considera que el chamán recibe y transmite conocimientos venidos de muchas generaciones antes de él, de muchas experiencias hechas por los hombres primordiales, en la noche de los tiempos, de sus observaciones de la naturaleza, del comportamiento de los animales, de lo que se alimentan, cómo se curan, de las experiencias de los ancestros con plantas y cuantas conclusiones edifican un corpus de saberes a transmitir. Somos herederos de los hombres prehistóricos, y los chamanes, de sus sanadores.
M.G.P. ¿Se nace chamán?
F.L-B. No, uno se hace chamán. Si un pariente lo es, se puede aprender en la propia familia por la transmisión de saberes especializados y de prácticas. Pero hay perfiles psíquicos que predisponen al fenómeno. Psiquiatras han dicho que la personalidad del chamán es frecuentemente marginal, vecina de la esquizofrenia, propenso a caer en trance. Se dice también que quien ha sido electrocutado por un rayo y sobrevivió, se encuentra investido de poderes chamánicos.
M.G.P. ¿Ha presenciado ritos de iniciación en el chamanismo?
F.L-B. No propiamente dicho, pero tuve la experiencia de un rito chamánico para el desarrollo de la Escuela de medicina de Cusco por un altomisayok, un chamán del Ayllu de los Queros, una población de puros descendientes de los Incas. He asistido a los ritos del Pago a la tierra, ofrendas a la diosa de la tierra la Pachamama y a otros rituales que describí en mi libro antropológico “Médecins et chamanes des Andes”. Fui consagrado por el chamán a la cumbre sagrada Pachatusan, que marcaba el centro, ombligo del imperio de los cuatros ángulos el Tahuantinsuyo. Desde entonces llevo en el dedo el anillo con la figura del jaguar-sol, representación del dios Viracocha, imagen que consta en el pórtico de las ruinas de Tiahuanaco en la parte boliviana de la región del lago Titicaca. Este anillo es símbolo de mi filiación al dios Apu Pachatusan, que siempre me ha protegido en mis momentos mas difíciles.
M.G.P. ¿Es importante por la sociedad que exista el chamán?
F.L-B. Sí, es un personaje esencial, como el Ombudsman que inventamos en nuestra sociedad occidental, o el médico y el sacerdote antiguamente. El ayuda a mantener la armonía y la salud de la comunidad, y transmite los saberes tradicionales. Además, la OMS ha decretado en la cumbre de Alma Ata, en el mismo tiempo que el desarrollo del acceso a la medicina para todos, que los chamanes debían ser incluidos en el personal de salud en el terreno como agentes de salud y para recibir formación sanitaria. A mis ojos los chamanes son portadores del valor fundamental del cosmocentrismo; el hombre es parcela, es protector de la creación y no aprovechador de las riquezas naturales; esa concepción es el mejor antídoto contra el egoísmo y el individualismo del mundo occidental presente.
M.G.P. Con su libro “Tras las huellas del chamán Inka” ¿qué pretende?
F.L-B. Valorizar el trabajo de los médicos pioneros que iniciaran la Escuela de medicina de Cusco, con cuatro profesores y diez discípulos, reunidos en una caballeriza del Palacio del Almirante, de los cuales tuve el honor de ser parte en 1983-1984. Mi intención es también traer al gran público, en forma de divertimiento, una aventura que desvela unos misterios de la existencia extrema de los indios de las comunidades andinas, con sus rituales, costumbres y dramas cotidianos. Y sus valores únicos, que hoy hacen tanta falta a la civilización occidental.
M.G.P. ¿Y qué tal la bica?
F.L.-B.Formidable.
© M. Garrido Palacios · © François Luis-Blanc

LIBROS EN EL MUNDO ANTIGUO

Libros, editores y público en el Mundo Antiguo
Guía histórica y crítica
· Introducción, por Guglielmo Cavallo
· Los libros en la Atenas de los siglos V y IV a. C., por Eric G. Turner
· Comercio librario y actividad editorial en el Mundo Antiguo, por Tönnes Kleberg
I Grecia y la época helenística
II Roma y la época grecorromana
· Libros y público a fines de la Antigüedad, por Guglielmo Cavallo
Versión española de Juan Signes Codoñer
Alianza Editorial

IMMANUEL KANT

IMMANUEL KANT
Antropología en sentido pragmático
Versión española; José Gaos
Alianza Editorial

La antropología kantiana, más que en lo diverso y relativo de las culturas, se centra en los rasgos específicos de la especie humana, si bien para «ensanchar el volumen de la antropología» se recomiende viajar -o leer libros de viajes y prestar atención a las obras literarias y a las biografias, pues aunque en ellas la ficción invente, viene a ser un extracto de la observación de lo que los hombres hacen debido a personas de inteligencia penetrante.

AE.

PAUL AUSTER

PAUL AUSTER
CIUDAD DE CRISTAL
Traducción: Maribel De Juan
Editorial Anagrama
Barcelona 

ALOSNO, PALABRA CANTADA

ALOSNO, PALABRA CANTADA
(El año poético en un pueblo andaluz)
Manuel Garrido Palacios
Prólogo de Julio Caro Baroja
1ª edición: 1992 · 2ª edición: 2008
Editorial Fondo de Cultura Económica
Madrid · México


Este es un libro en el que la Poesía ocupa el mayor lugar. Por eso puede parecer extraño que su autor, Manuel Garrido Palacios, haya pedído que lo prologara persona sin ninguna capacidad activa en este orden. Hay, sin embargo, una razón lejana y oculta para que así sea. El que escribe estas líneas lo hace treinta y nueve años después de haber pasado unos dias inolvidables en El Alosno y en otros núcleos de población de esa tierra de Huelva, tan llena en conjunto de verbo poético. Durante ellos asistió a fiestas primaverales como la de la Cruz, a romerías campestres y tomó gran cantidad de notas, dibujando todo lo que pudo. Gran parte de éste trabajo ha quedado años y años durmiendo en carpetas y esperando la coyuntura de poderlo completar y perfeccionar. La coyuntura, como tantas veces en la vida humana, no llegó jamás. Sí ha llegado, en cambio, la ocasión de comprobar que ciertas impresiones e intuiciones formadas durante aquellos dias lejanos, tenían un fundamento muy sólido.
Andalucía es enorme; es tambien variadísima de Este a Oeste y de Norte a Sur. Sus bellezas son variadas en consecuencia. Lo que los ojos captan de modo rápido, los oídos lo van cogiendo mas lentamente y es de belleza mas sutil y dificil, porque es música y palabra y ante la palabra hay que realizar un esfuerzo, sobretodo si no se es del pais, para sobrecomprenderla y alcanzar su belleza. Andalucía es tambien tierra de poetas y de poetas no siempre fáciles. Es por último increible la cantidad de juegos de todas clases que el pueblo andaluz realiza con las palabras, a las que les da, en sí, un valor objetivo podriamos decir. En esto se sitúa en el polo opuesto a aquel en que se coloca el viejo Demócrito al afirmar que las palabras no son mas que sombras de los actos; pero hay que aceptar tambien que en cada parte y aún en cada lugar de Andalucía las palabras, el verbo en suma, tienen expresiones muy variadas y matizadas como es variada la fonética de la lengua. En relación con ésto, algo de lo que primero me llamó la atención en tierras onubenses fué, precisamente, el sonido al hablar, que me pareció muy armonioso, así como la música de las canciones y de los bailes que allí se conservaban de modo diferente a como ocurría en otras partes, que acababa de recorrer: las Alpujarras, la sierra de Cádiz, la campiña de Córdoba. Pude comprobar, por ejemplo, que canciones que me cantaba de niño mi abuela, aprendidas cuando recién casada, allá hacia 1868, vivió en las Minas de Rio Tinto, seguían cantándose de la misma manera que ella las cantaba: en El Cerro, en la Puebla de Guzmán y en el pueblo que es objeto de este hermoso libro: Alosno. Su título anuncia con exactitud lo que contiene: 'Alosno, palabra cantada'. Podría subtitularse: 'El Año poético en un pueblo andaluz'. El Año con sus ciclos de trabajo y sus fiestas, es parecido en muchas partes de la Europa católica, porque a lo largo de el corren Navidades y Carnavales, Cuaresmas, fiestas de Mayo y San Juan, fiestas de verano y otoño... tiene rasgos semejantes en líneas generales en Andalucía y aún lejos de Andalucía.
¿Pero qué pueblo habrá, me pregunto yo ahora , capaz de dar una expresión verbal tan abundante y rica a ese ciclo festivo general?. Alosno canta y expresa sus emociones colectivas de modo que asombra. Manuel Garrido Palacios ha contado con una serie de informantes que le presentó mi amigo Manuel Lisardo Bowie, hijo de Doña Margarita, la cual, el tiempo en que yo andaba por allí, era como la tradición encarnada. Lo sabía todo, podía hablar de todo lo referente al pueblo y en el momento organizaba las fiestas de Mayo, acerca de las que tanto se dice en este libro.
Podría escribirse un denso comentario a lo que en él se recoge, desde un punto de vista técnico, folklórico y etnográfico: pero no es esta la ocasión. Creo que en primer lugar, le quitaría perfume, Poesía en suma. Dejemos, pues, que Alosno cante y oigámosle cantar.


© Julio Caro Baroja
Fotos: Archivos familiares alosneros y Héctor Garrido

DIEGO LOPA GARROCHO

LAS CARAS DE HUELVA
presentación

PALABRAS DE ANDAR POR CASA


DICCIONARIO DE PALABRAS DE ANDAR POR CASA
(Huelva y sus pueblos)
Manuel Garrido Palacios
3ª Edición: Editorial NIEBLA
2ª Edición: Universidad de Huelva
1ª Edición: Calima Editores (Madrid / Mallorca)

LOUVRE

LOVRE

En el patio central del gran complejo, allí donde casi se tocan ambas pirámides como estalactitas y estalagmitas de nuestro tiempo, había una veintena de pianos rodeando la luz cenital que lo iluminaba todo. Cualquiera que se acercara, sin filtros de edad, procedencia o facultades para hacerlo, podía tocar cuanto quisiera y como le permitieran sus fuerzas, su saber. Incluso si dos coincidían en el mismo piano, uno o una interpretaba o desinterpretaba en los registros graves y una o uno en los agudos; no vi que se diera el caso de tres pianistas en el mismo instrumento. Y en ese estado sonoro, nunca caos, más bien nuevo cosmos, podían escucharse ruidos, ecos, sugerencias, insinuaciones de obras de Beethoven, Bach, Mozart, McCartney o Rolling Stone en su fecunda insatisfacción, todo mezclado, todo a la vez. Era el ir de un pianista cansado y el venir de otro ávido. Bastaba poner las manos sobre las teclas para que la magia se manifestara en el templo del Arte, que eso es el Museo del Louvre.
© Manuel Garrido Palacios

Juan Rulfo / Arturo Azuela / La Rábida

Juan Rulfo y Arturo Azuela en La Rábida

Se cumple el centenario de la presencia de Juan Rulfo en este patio de vecinos llamado mundo, o Mundo, o MUNDO, según cada cual. A mediados de los 80, Juan Rulfo estuvo en La Rábida con Arturo Azuela, escritor que nos dejó en 2012. Poco antes tuve ocasión de hablar con él sobre Rulfo. Grabé sus palabras y las traigo aquí en memoria de estos dos gigantes de la Literatura. Aunque se citan obras hoy ya publicadas, en ciernes por entonces, he respetado el texto, como si en vez de dar lo que se dijo, mostrara una fotografía sonora. Precisamente.

CONVERSACIONES EN LA RÁBIDA

Entre clase y clase del Curso de Literatura en la Universidad Internacional de Andalucía, sede de La Rábida, junto a Arturo Azuela, viene bien el café y la palabra distendida. Entre los diversos ángulos desde los que se ha estudiado la obra de Juan Rulfo, vale un paseo hasta el Monasterio, un escuchar los cucos por la tarde, un preguntar, un responder. Un platicar de dos viejos amigos.
Manuel Garrido Palacios: Venir a España para ti es como volver a casa...
Arturo Azuela: ...a los orígenes, a las raíces, a la recuperación de una identidad; ese vacío que se tiene a veces, viene uno a llenarlo, a revivirlo, a resucitarlo. Ya ves, vine a La Rábida, en el 61 o 62, siendo estudiante en París. Luego volví en el 78 o el 79 al Festival de Cine y mientras pueda…
MGP: Viniste a España en esos años con Juan Rulfo.
AZ: Fue la primera vez que viajamos juntos por Madrid, Canarias...
MGP: ¿Al Congreso de Escritores en Lengua Española?.
AZ: En efecto, y tengo viva la presencia de Juan Rulfo, muy lacónico, muy serio, muy callado, pero al mismo tiempo, muy amigo, leal y buen viajero. Años después ya vinimos a La Rábida.
MGP:   Sería por el año 83, 84...
AZ: Sí, un par de años antes de su muerte.
MGP: Al escuchar hablar ahora a las voces del sur, ¿qué diferencias notas en cuanto a giros, fraseo, palabras nuevas...? ¿Qué hay de extraño y qué hay de propio?
AZ: Todo me suena familiar pero siempre encuentro novedades, porque el lenguaje en esta zona es rico, está en movimiento, en una especie de renovación, de invención. El andaluz de Huelva, Sevilla, Cádiz suma al habla cotidiana como una carga poética. ¡Qué grandes poetas ha habido aquí de dimensión universal... Cernuda, Prados, hasta llegar a esa cumbre que es Juan Ramón. ¡Qué maravilla ir a Moguer y ver sus expresiones poéticas en los muros!
MGP: De la belleza del idioma bien manejado, bien dicho, bien usado, surge la cuestión de si una lengua hace una nación.
AZ: La lengua puede ser una base, pero no es el único vínculo. Ya sabes que hay aspectos históricos, etnográficos, que tanto te gustan... hasta gastronómicos, festividades patrióticas, religiosas...
MGP: Toda esa complejidad se amasa y puede acercarse al concepto, pero el lenguaje, sin duda, es fundamental. Pienso que el enriquecimiento mutuo ha sido grande, como un milagro cultural. Es más, creo que España hubiera sido más pobre de no haber existido una aventura llamada Descubrimiento.
AZ: Ya ves, ¡quién lo dijera!. Colón, que fue rechazado por la corona portuguesa y aceptado por los Reyes Católicos, aun fue a dar aire al idioma español. ¿Que hubiera sido del idioma portugués?.
MGP: Preguntémonos, inventemos un poco si Colón hubiera sido llamado por los portugueses y no por los españoles.
AZ: Claro. Entonces ahí hay una grandeza de concepción, de ideas, y hay que ver cómo el idioma español fue caminando, caminando...
MGP: Nunca fue impuesto.
AZ: Nunca. Los misioneros, a través de los diccionarios, o de los índices de los glosarios querían que los indígenas aprendieran la religión... Pero, es verdad, no fue impuesto. Con los siglos, el español fue tomando su camino y en las independencias, ya en el siglo XIX, domina esa región maravillosa.
MGP: El idioma que fue hacia allá en un tiempo se nos devuelve desde entonces enriquecido con las obras de la gran oleada de escritores que surgen...
AZ: Exacto. En cada país de América se van dando enriquecimientos muy distintos, tonos, ritmos, la respiración del lenguaje...
MGP: He notado en los viajes, en las lecturas, que palabras que aquí están en desuso, entre otras cosas, por la agresión de otros idiomas, allí permanecen pujantes, frescas.
AZ: Es verdad. Hay arcaísmos que para nosotros son una presencia viva. Esta influencia, fruto del acarreo de uno a otro continente, es importantísima. Cada país tiene su diversidad, pero mantenemos una unidad lingüística formidable.
MGP: Si vamos a la última novela que he leído tuya, se me ocurre preguntarte si el Infierno tiene tamaño, si se puede medir algo así.
AZ: Yo creo que nunca termina uno de medir el tamaño del Infierno, o sea, que tiene sus meandros infinitos.
MGP:   ¿Y qué hace un matemático como Azuela en el Infierno?
AZ: Va destruyendo esa problemática de la continuidad, esa armonía que puedes encontrar en ciertas estructuras matemáticas; de pronto en el Infierno se rompe esa armonía y viene un caos espléndido donde se busca la salvación también. Se sale del Infierno hacia el Paraíso.
MGP:   Caos que es una catarsis más.
AZ: Una limpieza más.
MGP: En estos días hablaste de una novela nueva…
AZ: Ahorita la terminé; y tiene que ver con toda esta región del sur; surgió a raíz de la invitación que tuve en Lisboa. Me pidieron un cuento, una narración marítima y un trabajo sobre los navegantes portugueses. Poco a poco me fui replanteando la unidad de estos dos textos y ahora ya está la novela. Su nombre, Extravíos y maravillas, donde se describe la zona de las Columnas de Hércules, Lisboa y las grandes rutas de los navegantes portugueses... el mar está presente en todas sus páginas...
MGP: Cosa curiosa si se ve que vienes de tierra adentro.
AZ: Sí, pero el mar ha sido siempre lo otro, la gran incógnita.
MGP:   ¿Por qué extravío?
AZ: La novela tiene muchos elementos de los siglos XVI y XVII; extravío, porque es un salirse de la ruta, perderse.
MGP:   ¿Y maravilla?
AZ: Por el asombro, por lo insólito...
MGP: Ha sido una semana intensa en la Universidad. Leer, escribir. Un placer para los sentidos.
AZ: Y hablar en este paisaje, un auténtico placer. Un privilegio.


© Arturo Azuela / M. Garrido Palacios

AÚN EXISTEN PUEBLOS

AÚN EXISTEN PUEBLOS
Manuel Garrido Palacios
Centro Cultura Tradicional. Salamanca
(1ª y 2ª ediciones)

Empecemos por el título. Es verdad: de vez en vez nos preguntamos si todavía existen pueblos. En el siglo XXI, al parecer la vida nace y muere en las grandes ciudades. ¿Por qué nos olvidamos de las patrias profundas, allá donde todos los días, el pasado -aún el más distante- es una auténtica presencia viva?. En esos mundos de lugares dispersos, ahí donde nuestras raíces son más profundas, Manuel Garrido Palacios camina sin descanso; estudia vetas antiguas y modernas, recoge lo mejor de la sabia popular y la lleva con su ingenio a la palabra escrita.
Así, esta etnografía de lugares dispersos nos lleva por muchas aldeas y nos ubica en el centro mismo de los sentimientos del alma. Al recrear un cancionero, el artista del lenguaje nos va invadiendo con sus múltiples intenciones. Jamás se olvida de la dialéctica de la vida y la muerte. Desde el introito, las causas santas y los pecados capitales van y vienen sin conocer la tregua. El amor y los celos van de la mano. A las coplas dedicadas a los santos, a la virgen, a la puerta de una iglesia, se suman los bailes acompañados de panderetas, de alharacas, de las antiguas voces que hablan de los tiempos en que Dios no andaba por el mundo.
En Todavía existen pueblos Manuel Garrido Palacios continúa su trabajo infatigable. Sabe que la vida está hecha de muchos rostros, gestos y voces. Y por ello va de un lugar a otro recogiendo romances, anotando bandos municipales, dicharaches y loas; sabe también que ‘con mula, pan y companage se hace el viaje’. Entre marchas, malagueñas, jotas y seguidillas, va tomando sus apuntes de campo. Él mismo nos habla de la necesidad de una fonoteca de costumbres, de cuentos y música; de un archivo de leyendas, juegos y ritos; una fonoteca que un buen estudioso se verá necesario a consultar en un futuro.
Pero no es sólo la tarea de un acucioso investigador. Es también la entrega a los goces sensoriales y de la fantasía. La satisfacción interior conlleva un auténtico sentido lúdico. Además, la prosa poética corre por las venas del autor; no se cansa; es como un río profundo que nos lleva a los orígenes, a esas tierras tan lejanas de los suntuosos escaparates del poder.
Este libro es un culto a los viejos pueblos, y, por lo tanto, es también un culto a la vida. Al recrear tantos cantos perdidos se rinde culto a la vida misma. Bien se ha dicho que ‘las ánimas no perdonan’; por eso, tal como lo hace Manuel Garrido Palacios, hay que arrancarles palabra a palabra a los testigos que guardan su sabiduría. Así, esas ánimas caminarán con dignidad; irán hacia el camino de salvación sin premura alguna.

© Arturo Azuela
México
AÚN EXISTEN PUEBLOS
Reseña en
CUADERNOS HISPANOAMERICANOS. España

Este libro es el resultado de la observación del caminante, del amor por la cultura popular y la curiosidad permanente. Es suma, inquietud y talento. Antes nos había dado el autor otro libro singular, “Alosno, palabra cantada”, pleno de sabiduría y hondura en el canto de las tierras del Andévalo, Sur de España, pegado a Portugal, dentro del que fue reino de taifa de Niebla. Con la preocupación por dejar reflejada la cultura singular de nuestros pueblos, empieza ahora su caminar y entra por un pueblo de Lugo, y a través de la realidad viva apuntalada por el mito y la leyenda, deja hablar a los que llevan consigo toda el saber de siglos: la canción, el romance, la leyenda repetida y variada, la palabra que define situaciones. Tiene el autor una virtud que nunca he visto comentada y es la habilidad en la selección de almas capaces de acumular todo el peso del tiempo a través de lo oral o lo escrito. Garrido Palacios lo sabe bien porque carga lo mismito en su desasosiego, conoce la inquietud insistente de lo que los sensibles atesoran en sus recuerdos. Es por eso que anda, pulsa, se detiene, convive, deja hablar, insinúa, espera, inicia el fragmento para que lo completen, ve los ojos iluminados de los que hablan su lengua espiritual porque caminan hacia el mismo objetivo: mantener o recuperar la verdad de los pueblos y de las almas que en ellos revolotean. Ahí está el eje del libro. Va en busca de la realidad que presiente, está siempre en tensión para el hallazgo, predispuesto, como manera natural de su temperamento, al misterio, al logro repentino, al diamante y la mina milagrosa que entra por los ojos: rezos perdidos, liturgia popular, medicinas caseras, cuentos de aparecidos, conjuras, procesiones, refranes, cantos insinuados que el tiempo deshilacha, cuentos de brujas, leyendas de la trashumancia y de arrieros, pregones metidos como almas vivas, versiones de romances, variantes de leyendas y canciones de ciegos que dan la amplitud en la inocencia de seres inmersos en nuestra geografía que vivieron con una historia sencilla, intensa, con unos pálpitos definidos, Manuel Garrido Palacios da, como subtítulo del libro, “Etnografía de lugares dispersos”. Como español de alma dividida, norte y sur, puede sentir el pulso de los pueblos de Galicia, Asturias, León, Extremadura, Murcia, Andalucía. Y ahí está lo hermoso. Poesía dos veces: por lo natural de la esencia y por la de la lengua que la expresa. Así la leyenda, mito y misterio se presentan, de repente, ante la tensión del que lee. Música e instrumentos que la airean: gaita, tambor, birimbao, pandereta; bailes aldeanos; noches de invierno alrededor del fuego; sencilleces que se hacen entrañables; reuniones, adivinanzas, carnavales, costumbres campesinas, curanzas, artesanía. La riqueza de ese ir y venir del autor por nuestros pueblos nos pone delante de un material de singular importancia por el que podemos adentrarnos en el alma antigua y en su evolución forzada. Riqueza que poco a poco se va diluyendo en la uniformidad de lo intrascendente o en el olvido y no sabría decir cuál de las dos realidades es la peor. Garrido Palacios va por derecho a quienes tienen en su gracia habladora y en su recuerdo la configuración de vidas y moldes de su tierra, síntesis de un sentir y unos hechos guardados como oro en paño. La paciencia del autor para oír, recomponer, sugerir a su tiempo, aportar un hilo por donde la madeja se desenrolle. Visión abarcadora de un pulso que se fragmenta pueblo a pueblo, braña a braña, casa a casa. Un pilar básico es la fidelidad al transmitir lo que oye o le cuentan. Respeto casi sagrado por esos recuerdos que se dicen con el alma de puntillas. De ahí, de ese decir guardado parte, a mi manera de ver, la propia prosa del autor, seria, medular, cadenciosa, que al expresar esencias de hechos va como en un vaivén acariciador. Sabe, como estudioso, que está ante lo raro: un filón de riqueza. La estructura se amolda a su caminar. Tiene el libro una introducción corta y penetrante del autor, con una isla mítica del Tartessos real como fondo y un prólogo definidor del escritor mexicano Arturo Azuela. El estilo es pausado, de buscador de mitos y verdades, pues ambas singularidades se dan porque entran como partes de su preocupación. Prosa concisa que va con la poesía, la canción, el refrán o el dicho que se recupera e intercala. Escritor nacido para eso y he ahí otra verdad sencilla y universal: de vocación. Por todos los ángulos que se le mire, libro singular y autor entregado a su misión, misión importante porque es nada menos que la de mirarnos como éramos. ¿No estaremos mirando como nación hacia el lado que no es? Por lo pronto, Garrido Palacios se adentra hacia lo nuestro y se aferra a su verdad esencial. Y es el caso que por temperamento y vocación también me quedo con la esencia de esa verdad.

© Odón Betanzos
© Fotos: Héctor Garrido

JUAN RULFO

JUAN RULFO
ANTOLOGÍA PERSONAL
Alianza Editorial


Asisto a un congreso en el que se habla de Juan Rulfo, escritor que regala a quien lo lee la sensación de haberlo conocido antes de leerlo. Juan Rulfo me pareció siempre un enviado del verbo; su imagen memora la del pregonero del pueblo que él mismo describe gritando que se han perdido un niño, una muchacha… Rulfo pregonó unas señas de identidad que en gran parte perdieron parte de su son nítido. Llegó su voz para tallarse hecha palabra entre nosotros, y quien quiso puso voluntad en escucharlo porque traía ecos que no se opacaban; ecos serenos de sonoros silencios llenos de las desafinadas notas del Zopilote Mojado; sólo quedaba cerrar los ojos, abrazar el libro y decirse bajito: ‘Este es. Aquí está’.
Es mágico el marco donde encaja las historias, el trato con los personajes extremos, su andar por los yermos solitarios, su estar y no estar, el hablar simple de andar por casa elevado a rango de categoría. Gentes de los cuentos pueden entrar o salir de la novela o del guión cinematográfico en un impulso. No hay en sus páginas imágenes confusas; tras la bambalina de cada una lo que cabe ver es un mundo por descubrir, un patio brumoso de arriates con plantas de sonidos, un bosque de expresiones que vienen a conectar con los clásicos, un viaje hacia atrás para recoger lo que quepa en la memoria y seguir luego por donde se iba. En su obra la belleza se abre paso sin entender de fronteras físicas o temporales; sólo para saber de tormentas humanas.
Juan Rulfo posee el inefable poético, cualidad que permite que el lector analice, interprete y se interne en toda suerte de hipótesis sobre su obra. Después de habitar durante años en los anaqueles de la espera, conmueve ver que haya sido traducido a un centenar de idiomas, aunque sería desventaja no leerlo en el suyo, el rulfiano, más allá o acá de las gramáticas; idioma real con virtud de hacer mejor a quien lo lee.
La obra de Juan Rulfo forma parte de la llamada literatura de la revolución porque es un avance en el conocimiento humano, un sacar fuera los ocultos dentros bondadosos, un intento de justicia, un ansia de verdad, un ser y no sólo parecer. Vivimos instalados sobre lo que parece evitar la reflexión para no ver que somos los primeros engañados. Pasa así hasta que entramos en esos espacios revueltamente ordenados y nos paramos a escuchar las voces propuestas por escritores como Juan Rulfo; voces venidas del misterio de la vida para decirnos que no pueden dejar de ser lo que fueron, que no podemos dejar de ser lo que fuimos. Con Juan Rulfo llegó la revolución del lenguaje -no digo idioma- la del color de las palabras -tantas que viajaron a México hace siglos-, la de su sentido hondo, lejano y cercano a un tiempo; palabras que en una orilla desvanecían –y desvanecen- ante la presencia de otras lenguas y en la opuesta se sumaban a la propia y permanecían frescas, capaces de decirlo todo. Los rasgos de la esencia mexicana en la obra de Rulfo están a la vista. Es esencia que llega de un limbo que se difumina en el pasado hasta sólo dejarnos ver lo que hay en primer plano, tras de lo cual está una identidad en parte borrada. Juan Rulfo la topa y nos la muestra desde su sentir cuando dice: ‘un señor que se pone a platicar con la soledad, se pone a platicar con su alma’.
Se habla de la modernidad de un autor que destaca por recuperar su esencia; esencia que ya Aristóteles señala en su Política, donde invita a ir al origen de las cosas si queremos comprenderlas. A las raíces. En Juan Rulfo es posible rastrear la modernidad cuando enseña el alma colectiva a través de los perfiles, de los gestos, de los labios sellados, de la llama del llano. Enseña el alma porque él la ha buscado en el más atrás para hallarla, aunque herida, maltrecha de tanta revolución quedada, de tanta apariencia.
Cualquiera puede ser el enterrador, Dionisio, Bernarda o el Colmenero. Pero cualquiera no puede ser Juan Rulfo; él es esencia desde su propio universo, un clásico nacido en México para enriquecer esta bella lengua que hablamos millones de personas. Estudiarlo en congresos aquí o allá no le dará premio ni despremio; sólo ayudará a conocerlo más y mejor. El premio será siempre para ese aquí o allá donde suene su nombre.

© Manuel Garrido Palacios

EL PÁMPANO ROTO

EL PÁMPANO ROTO
(Apuntes etnográficos)
Manuel Garrido Palacios
Calima Edit. Palma de Mallorca. 492 pgs.
La rica mirada etnográfica

MGP reúne aquí un conjunto amplio de apuntes sobre la Etnografía española, una muestra de su rica tradición popular y del mejor hacer etnográfico. Rezos como la oración a San Antonio "pra que guarde o ganado", recetas de medicina popular, frases y refranes recuperados de la memoria de los viejos lugareños, artesanías ancestrales vivas como los encajes de bolillos de Camariñas o a punto de desaparecer, canciones y romances con regusto antiguo, ritos, manifestaciones peculiares de fervor religioso como el descuelgue del Cristo Articulado de Barcianos de Aliste, entre otros muchos materiales del saber ancestral español, y que aquí se presentan en una prosa viva, plena de matices.
© María Luisa Regueiro. Revista RyF.
© Foto de portada: Héctor Garrido
ÍNDICE:
1 . ISLAS CANARIAS
EL PÁMPANO ROTO. Barranco de Guayadeque. Las Palmas / REQUIEM POR EL BARRO. Hoya Pineda. Las Palmas / EL ZORROCLOCO. Santa Lucía. Las Palmas / LA PESCA DE LA ZALEMA. Hierro.Tenerife / TABLAS, TAJARASTE y HACHITOS. Icod de los Vinos. Tenerife / LA SOMBRA DEL SIRINOQUE / EL CALABAZO / EL REGATÓN. La Palma. Tenerife
2 . GALICIA
LA ÚLTIMA ALDEA. Fonfría. Lugo / EL LATIR DE LOS BOLILLOS. Camariñas. Coruña / UN PUEBLO MÁGICO. San Andrés de Teixido. Coruña
3 . LEÓN
LA HISTORIA DE FAUSTINITA. La Vecilla. Nocedo de Curueño / NACÍ MARAGATA. MARAGATA MUERO. Val de San Lorenzo
4 . ASTURIAS
ARTO BENDITO, HUMEIRO MALDITO. Boal / LA GAITA DE AGAPITO. Caborana. Moreda / TODOS LOS CAMINOS SON EL CAMINO / UNA VAQUEIRA ENCONTRÉ. Luarca / CESTEROS. Avalle. Arriondas / A PIE DE CAMINO. Sama de Langreo. Pola de Siero / EL GRAN AMOR DE ALMALINDA. Covadonga
5 . CANTABRIA
MASIO EL TROVADOR. La Hayuela / LOS FEOS CRÍMENES DE GRANADA Y SALAMANCA. Casar de Periedo / UNA PARTIDA DE BOLOS. Santillana del Mar
6 . ÁLAVA
EL CACHIMORRO. Labastida / LEYENDA DE LA PRINCESA MIRA. Desde Vitoria a Miranda
7 . NAVARRA
EN ITZEA CON JULIO CARO BAROJA. Lanz. Zubieta-Ituren
8 . RIOJA
TODO UN GLOSARIO. Villoslada de Cameros / LA GALLINA Y EL AHORCADO. Santo Domingo de la Calzada / LOS GIGANTES PICUEZO Y PICUEZA. Autol / LOS DANZADORES CON ZANCOS. Anguiano / EL GAITERO. EL CRISTO DE LA CAJA. Albelda
9 . SORIA
LA PINOCHADA. Vinuesa
10 . SALAMANCA
ANTOLINA, FLOR DE LINA. La Garganta / RETRATO DE EL GUINDA. La Alberca / EL CANCIONERO DE LA TÍA PETRA. Miranda del Castañar / LOS BANASTEROS. Montemayor del Rio / PARADA Y FONDA. Monsagro / SÓLO QUEDAN LOS ECOS. Peñaparda
11 . VALLADOLID
EL ÁNGEL QUE BAJA. Peñafiel
12 . ZAMORA
LA LEYENDA EN SUS VOCES. Sanabria / POR UNA TRUCHA, UNA VIDA. Zamora / EL ZANGARRÓN. Sanzoles / EL TORO ENMAROMADO. Benavente / EL CRISTO ARTICULADO. Bercianos de Aliste
13 . SEGOVIA
EL ÚLTIMO CANTAR DE CIEGO. Carbonero / LOS SANTOS MOJADOS. Caballar
14 . GUADALAJARA
EL BAILE DEL PALOTEADO. Majaelrayo / LOS BOLOS EN LA MONTAÑA. Valverde de los Arroyos
15 . CUENCA
LA ENDIABLADA. Almonacid del ;Marquesado
16 . TOLEDO
EL ROMANCERO AL PASO. Gamonal
17 . ÁVILA
EL GIGANTE MAQUILANDRÓN. Piedralaves
18 . CÁCERES
NOVIAZGO, BODA Y TORNABODA. Piornal / LA ROSCA A SAN ROQUE Y OTRAS ROSCAS. Piornal / LAS COSAS. LA CASA. EL PUEBLO. Garganta la Olla / LA BELLA CAUTIVA. Montánchez / PRINCIPIO O FINAL DEL CAMINO. Las Hurdes / LA ENCAMISÁ. Torrejoncillo / LOS CULTOS AL NIÑO-DIOS. Galisteo / EL VÍA CRUCIS DE LOS EMPALAOS. Valverde de la Vera
19 . BADAJOZ
LA MORA ENCANTADA. Cabeza del Buey
20 . CATALUÑA
A QUIEN BIEN BAILA POCO SON LE ES MENESTER. La danza
21 . HUESCA
EL SALTERIO DE FAUSTINO. Yebra de Basa / LA TRAGEDIA DE AGUSTINICA. Pueblos altoaragoneses / EL DANCE. Sariñena / LA RONDA, EL DANCE, EL JUSTICIA. Almudévar
22 . TERUEL
DOS ANCIANOS MÚSICOS. Albarracín / LA SAETA. LOS TALLERES CALANDINOS. Calanda
23 . CASTELLÓN
TARDE DE DANZAS. Vinaroz / EL NIÑO GUISADO. Morella
24 . ALICANTE
LAS CANCIONES DE PANDORGA. Villena
25 . BALEARES
UNA VOZ EN LA MOLA. Formentera / MATEIXA DE NA MARÍA Y OTRAS DANZAS. Son Servera. Mallorca / APUNTES MEDITERRÁNEOS. Ibiza / CANCIONES CAMPESINAS. Sa Pobla. Mallorca
26 . CÁDIZ
EL TORO EMBOLAO. Vejer de la Frontera / DE CORTIJO EN CORTIJO / LA BAMBA. El Gastor
27 . MÀLAGA
EL PATIO DE JIMENA. Coín / CANCIONERO VIEJO. Churriana / LA BIEN CERCADA. Álora
28 . ALMERÍA
HECHO A MANO. Níjar / LA CUADRILLA DE ÁNIMAS. Vélez Blanco
29 . GRANADA
TROVEROS DE LAS ALPUJARRAS. La Rápita. Albuñol
30 . HUELVA
LA MEMORIA DE ESPIRI Y AMELIA. Santa Ana la Real / LA VOZ TALLADA DEL PASTOR. Valdelarco / CALLE BOMBA, SIETE. Valdelarco / TIEMPO DETENIDO. Valdelarco / UN JUGLAR INESPERADO. Alosno / UN LEGADO DE FANDANGOS. Alosno
31 . ALBACETE
LA TORTA CENCEÑA DEL PASTOR. Sierra de Alcaraz / EL ÁNIMA MUDA. El Ballestero / BOCHAS, BOCINAS Y ALFARES. Chinchilla / DÍA DE NEVADA. Nerpio
32 . MURCIA
JUEGOS DE ALDEA. La Risca y La Pava
Bibliografía

NUIT DE CHIENS

NOCHE DE PERROS • NUIT DE CHIENS
Manuel Garrido Palacios
1ª Edición: AR. Sevilla
2ª Edición: Calima. Mallorca
3ª Edición: L'Harmattan. Paris
Portada e ilustraciones de Héctor Garrido


Manuel Garrido Palacios se ha consagrado como uno de los narradores con más proyección del panorama español. Al margen de sus libros de estudio, en los que jamás ha descuidado un ápice el ángel de la escritura, y que a la postre le han servido para aquilatar un estilo tan propio como brillante, el autor ya había publicado un excelente libro de relatos que merece la pena leer y hasta releer: EL CLAN Y OTROS CUENTOS. En él, MGP, nos sorprendía con un desparpajo y una retranca poco habituales en el vademecum narrativo de este lado del Atlántico, tan metido en gravuras y realismos de cartón piedra. EL CLAN Y OTROS CUENTOS (Calima. Palma 1998) guardaba una singular atención a la palabra oída, y en ella, como suele ocurrir siempre, al son, si se quiere mágico, de lo verdadero. Porque en MGP, como en Rulfo, a cuyo magisterio no es ajeno, encontramos el polvo turbio y enfebrecido de los caminos, la desfiguración de quien intuye tras los rostros el rostro calvo y sarmentoso de la muerte. De sus campavías por el mundo MGP se ha traído la voz, el gusto por la plática y el filanderío. Porque sus textos poseen la virtud de poder ser contados en voz alta, frente a la chimenea encendida, esa especie de numen cuya virtud es despertar lo oscuro y lo dormido. A veces he tenido la impresión de que sus relatos se trataban en realidad de meras transcripciones magnetofónicas, hábilmente retocadas y llevadas a la embocadura de la palabra escrita. Por eso su obsesión rítmica, la natural cadencia de un discurso veteado de coloquialismos que, como ocurre con ciertos autores del otro lado del charco, transmiten todavía el peso de lo mágico. Como sucediera con Carpentier, su relación íntima con la música lo ha metido de sopetón en los médanos de la palabra, entendida ésta como respiración, como pálpito, como voluntad, si se quiere, convirtiéndose no sólo en el soporte, sino también en la razón de ser de una escritura minuciosa y rica, atenta a lo pequeño y siempre desdeñosa con lo grave y enjundioso, en la que no falta el gesto hilarante (pero no sometiéndose tramposamente a él), la observación canalla, la visión descorazonada del mundo: de ahí, quizás, sus muchos arrebatos de ternura, esa especie de air bag que en Garrido Palacios reviste el pesimismo. NOCHE DE PERROS, que abunda en todos estos referentes, es un libro de fábulas contadas al revés. Su eje central son, como se deja entrever en el título, los perros. Los perros desde su doble papel de observadores y protagonistas de la realidad. Los perros como inmaculados periscopios de nuestros dislates, de nuestra estupidez, acaso como su más rabioso contrapunto. Los perros que jalonan cada uno de estos cuentos algunos de ellos antológicos, como La forja de un lider, La canción del hambre, o los chispazos de La piel o Poemario, sin olvidar El lazo mortal, uno de esos relatos inolvidables, son perros perplejos, perros llenos de ternura, simples víctimas de nuestras veleidades e inquinas, perros esquineros, adosados y tiernos perros sinvergüenzas. Los perros que sobreviven en estos cuentos son perros cosidos a nuestras vidas y son, en realidad, la ropa con que nos vestimos, los ojos que nos asisten, la patria que hemos perdido. Arrobas de conmiseración y de ternura las que irradian estos personajes convertidos en sombras asombradas, que Garrido Palacios encuadra para hacer más plausible el banal atrezzo. El autor respira a través de estos perros de oscura procedencia y claro proceder. A ellos (y a todos esos nosotros que transpiramos en la piel de esos perros) ha querido entregar este libro ciertamente hermoso, escrito con el resplandor, pero también con el asombro de quien en el fondo de sí no deja de ser ciertamente un perro.

© Manuel Moya
Escritor

Salon du Livre Époque à Caen

Salon du Livre Époque à Caen · Francia