Francisco Morales Lomas

PUERTA DEL MUNDO
Francisco Morales Lomas

Ed. En Huida, Sevilla


No voy a entrar en su extensa bibliografía y su muy premiada trayectoria profesional, que pueden encontrar en Google. Tan sólo señalar que pertenece a ese relativamente novedoso clan de escritores-profesores que tiene en Andalucía tantos nombres destacados, desde Antonio Carvajal a Luis García Montero, Jiménez Millán, o Álvaro Salvador, Ramírez Lozano o Manuel Jurado, y narradores como Vaz de Soto, Eslava Galán, o Salvador Compán, por citar sólo unos pocos ejemplos. Este fenómeno me parece interesante, pues en algunos casos, como fue el mío, la aspiración de ser escritor es lo que nos hizo estudiar humanidades y dedicarnos a ellas profesionalmente. Sólo en el género poético tiene Paco más de quince libros publicados, contando sus antologías y plaquetas y no menos extensa es su producción narrativa, ensayística o teatral, como ya señalamos. ‘Puerta del mundo’ es evidentemente una obra de madurez, no sólo literaria. Creo que Paco ha condensado oportunamente estos tiempos de crisis, y él mismo se encuentra, según se deduce del libro, en esa etapa en la que el futuro te lleva a asumir el pasado, con sus dudas y sus héroes ya vencidos, o las perspectivas que no se cumplieron, el mundo por el que luchábamos, pero también con nuevos sueños por vivir, aun sabiendo que son sueños. En el libro hay algo de desolación, producto del compromiso, la tensión entre la realidad y el deseo, que diría Cernuda. Manuel Mantero solía preguntarse la razón por la que los poetas andaluces somos tan tristes, pero si algo de razón tiene, creo que habría que matizar que es una tristeza que viene del conocimiento de la realidad, que sin embargo asume, como refleja el flamenco, donde raras veces se acude a la rebeldía manifiesta, o se entra en detalles, pues ya al mostrar ya se está denunciando. En muchos de los poemas de este libro se refleja la idea de que, aunque ya “la vida es un dulce sol de otoño”, hay que seguir para “respirar la mansa luz que llega con el alba”. Buero Vallejo solía decir que la literatura de evasión, contra lo que puede parecer, es la realmente pesimista, mientras el drama siempre esconde denuncia, siempre aspira a una solución. La naturaleza, el paisaje está muy presente en los poemas de Paco y viene a ser el marco a través del cual se expresa el sentimiento, el estado de ánimo del poeta. El mar, las montañas, las nubes, los pájaros, el jardín, la lluvia, son los rostros de ese mundo cuya puerta es el ansia de comprender, de entender, la poesía como forma de conocimiento, de indagación en el sentido de la vida y de la muerte, pero con ese pragmatismo tan andaluz que asume lo que vendrá: “No hay que precipitarse / en el vacío/, ya se precipitará él en nosotros”. El libro no es efectivamente la puerta que tenemos y desde la que observamos el mundo, sino la puerta que buscamos, la puerta que quisiéramos abrir, es decir, la poesía como permanente búsqueda del conocimiento de la realidad y su interpretación, lo que permitiría transformarla. En sus poemas se evidencia la crisis en la que estamos, pero obviamente no es la crisis económica, sino algo más importante, la crisis espiritual, existencial de la época en que vivimos. No se olvide que Paco pertenece a esa misma generación de los que teníamos un frente común, un sistema contra el que luchar, pero tal vez habría que decir lo que el poema de Machado “Una España joven”: ‘Y es hoy aquel mañana de ayer… Y España toda, / con sus sucios oropeles de Carnaval vestida / aún la tenemos: pobre y escuálida y beoda; / mas hoy de un vino malo: la sangre de su herida.’ Ese desaliento, a veces evidente en los poemas de este libro, es el acicate para seguir investigando, buscando, es decir, viviendo. Si ya la infancia es un sueño, con lo que pudimos y no pudimos realizar, también queda un futuro, una puerta a ese mundo que puede llegar a ser lo que ahora soñamos. Por eso no es un tipo de poesía pesimista, porque el pesimismo es pasivo, invita a dejar las cosas como están. Y este es un punto más o menos constante en la poesía de Morales Lomas. El compromiso humano, sabiendo además que no vale por sí mismo en la poesía, y que esta tiene que funcionar como tal, algo en lo que parecen coincidir la mayoría de los poetas andaluces. Si no hay poesía, el compromiso se diluye…

© Rafael de Cózar