E. F. Benson




E. F. Benson
La señorita Mapp
Trad. José C. Vales
Ed. Impedimenta


Crueldad exquisita, terrible pero ligera como las burbujas del champán.
(Cuadernos del Sur)


MÚSICA y MÚSICOS




La música está en el aire. El músico abre un surco, la siembra y la da al mundo. Este proceso, que por hacerse a diario parece fácil, es el germen de toda creación. Cuando veo al niño empinado ante el piano para medio rozar una tecla, digo que está aprendiendo a sembrar belleza. Cuando veo a músicos moldear esa energía invisible que ellos perciben, sonidos que para los demás no existen hasta que ellos los atrapan, digo que están sembrando belleza. Esto me sugieren las imágenes de Luis Delgado ante el teclado y David Garrido con su bajo beatleliano. El último concierto al que asistí de Luis fue en un templo. El de David, en la banda sonora de un film. La música de estos músicos sonó en ambos casos a esa siembra de la belleza. Traducida a palabras: a verso, a puro verso. 


Johannes Vermeer

Johannes Vermeer (1632-1675)
Mujer con una balanza (h. 1664)
Woman holding a balance
National Gallery of Art · Washington

Asisto a un coloquio en un club tras ver una película sobre Vermeer, pintor del que el Museo del Prado ofreció hace un tiempo la exposición «Vermeer, el interior holandés» Grato ha sido ver filmada su vida como lo fue admirar su obra de cerca para disfrutar de lo que constituyó, a mediados del siglo XVII, otro adelanto de la gran fotografía que se hace hoy para la pantalla, porque sus obras nos permiten ver esos interiores domésticos tan difíciles de iluminar para el celuloide. Junto a sus pinturas estaban las de sus contemporáneos Borch, Dou, Hooch, Maes, Metsu y Steen, artistas dotados de talento excepcional y, curiosamente, vecinos todos en ese palmo de terreno que propició el mutuo enriquecimiento de ideas. 
Sus cuadros, medianos de tamaño, todos de formato vertical, juegan con perfiles humanos, en general, de mujeres, que, según los comentarios al uso, cobran una importancia que no habían tenido en la historia del arte más que como vehiculo de conceptos alegóricos o como figuras religiosas o mitológicas. Esto, más la común textura de los materiales, el contenido simbólico y la composición geométrica, dan suficientes elementos para conformar carácter; pero destaca la luz que nutre cada escena, la fuente lumínica que da vida a los gestos, a los momentos íntimos, donde los personajes parecen sorprendidos por una cámara fotográfica que, tal como la conocemos hoy, no existía, pero que estas obras la anuncian. En sus cuadros, la luz que recibe la escena desde un ángulo podría parecer que proviene de una ventana, pero no es así. Vermeer ha pintado un cortinón opaco detrás del cual sitúa oculto un candelabro, cuya luz incide en lo que parece ventana y que es sólo una tela blanca a manera de pantalla, de donde se refleja al cuerpo de la figura que pinta. El cine mostró un día esta fórmula de luz reflejada frente a la de luz directa, la cual atenuaba arrugas, imperfecciones en los rostros y sombras no buscadas. Como colofón, un cuarteto de cuerda trajo obras de Mozart, Pachelbel y Vivaldi para hacer que la pintura de Vermeer flotara en la memoria con más intensidad merced a la magia sonora. Una vez se dijo sin decir palabra que la belleza llama a la belleza, lo bueno a lo bueno, el arte al arte.

© Manuel Garrido Palacios

RON MUECK

RON MUECK
Exposición
PARIS

Picasso

Pablo Picasso (1881-1973)

          Mujer con sombrero (1935)               Portrait de femme (1928)
     Retratos. Centre Pompidou                Naissance d’un musée
             Fund. MAPFRE . Madrid                                    Louvre Abu Dhabi / Paris 

Fractales

Héctor Garrido
Fractales
Anatomía íntima de la marisma

Calderón de la Barca en Nanjing, China

Calderón de la Barca en Nanjing, China

Establecido el Grupo Teatral Estudiantil Quijote en el Instituto Jinling de la Universidad de Nanjing, China, el 29 de mayo de 2015 se estrenó La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca.

Chen Kaixian
http://v.youku.com/v_show/id_XMTI5OTU1NTQxMg==.html?x&from=timeline&isappinstalled=0

SALVIATI

Francesco Salviati (1510-1563)
Portrait d'un luthiste
(Jacquet du Pont?)
Huile sur bois, vers 1530
Musée Jacquemart-André
Paris

MAGNELLI

MAGNELLI
Pintura (1915)
Propiedad del artista

Luis Delgado / David Garrido

 Le preguntan a Miguel Ángel (sólo cabe uno por milenio) por su técnica, su maña, para sacar en un solo bloque esculturas: una, ¿para qué nombrar ésta o aquélla? Y responde: ‘Escojo la piedra, quito lo que sobra y dejo limpia la imagen que estaba dentro’. Le preguntan a Picasso ante uno de sus cuadros cuánto tarda en culminar la obra: una, ¿para qué nombrar ésta o aquélla?. Dice: ‘Tres mil años’. Se podría seguir el rastro de tan iguales respuestas a tan distintas preguntas. O al revés. Si se les preguntara a músicos como Luis Delgado o David Garrido, juntos en el estudio que el primero tiene en Urueña, para qué hacen música, dirían: para resetear el alma y sacar el sonido que la habita. El último concierto al que asistí de Luis Delgado fue en una iglesia. El de David Garrido, en la banda sonora de un film sobre un pintor. La música de estos músicos: una, ¿para qué nombrar ésta o aquélla?, me suena a verso de Góngora, a algo así: ‘Vi venir de un colmenar, / muchos siglos de dulzura / en unos años de edad’. A veces la respuesta sale al paso sin que haya habido pregunta previa, o sin que el oído humano la haya percibido. El Arte es un todo misterioso, una síntesis de algo fuera del tiempo.

KANDINSKY

KANDINSKY
Composición (1923)
Colección M.S. - París

SEVERINI

SEVERINI
Danzarina (1913)
Colección Estorick
Londres

Monumento de las Nereidas

Monumento de las Nereidas
(aprox. 380 a. C.)
Museo Británico. Londres
Procede de Xantos, Licia, Turquía

Edificio funerario erigido por una dinastía Licia (¿la de Arbinas?) que mezcla elementos iconográficos y diseños griegos y persas. Las figuras de pie entre las columnas podrían representar a las Nereidas, ninfas del mar. 

Lendas Galegas de Tradición Oral

LENDAS GALEGAS DE TRADICIÓN ORAL
Ed. X.M. González Reboredo
Editorial Galaxia
Vigo 

EL ESCRIBA SENTADO

EL ESCRIBA SENTADO
Cuaderno de Paris
Manuel Garrido Palacios 

Si se entra al Louvre por la puerta Sully al encuentro de la cultura egipcia, lo primero que sale al paso es la sala de los escribas, cada uno en su urna en postura de profesional de la comunicación con su papiro dispuesto sobre las piernas cruzadas. Visto el conjunto de golpe se piensa que se está ante el cuadro de una agencia de prensa cristalizada en cronistas de las dinastías 19, 20 y 21, con su tintero y su sello para marcar documentos. Miles de años nos separan de la visión de lo que podría imaginarse la redacción de un viejo periódico, donde en vez del director preside la sala el dios Thot, mientras que Horus no pierde ojo como buen redactor-jefe. En el Louvre cada cual tiene sus visitas fijas como si fueran viejos familiares a los que no se les puede perder cara, además de disfrutar de todo lo demás y de lo que las salas previas ofrecen como exposiciones pasajeras. ¿Qué se saca de una sala que es casi de paso? ¿Qué podría ofrecer una fría mañana una reunión de escribas? Mucho. Uno se figura que el que está más cerca del ventanal por donde se ve la calle ha escrito esto: ‘Un gran inconveniente de la guerra social comparada con la guerra ordinaria es que las influencias de la ley natural están más o menos combatidas por la voluntad y las instituciones humanas, y no es siempre mejor el más robusto, ni el más adaptado el que tiene la suerte de subir. Al contrario, por lo regular suele sacrificarse la grandeza individual del espíritu a preferencias personales inspiradas por la posición social, la raza y la riqueza’. Un poco más allá, otro escriba podría decir en su papiro: ‘La sociedad debe estar organizada de forma que la felicidad de uno no nazca de la ruina de otros; lo justo es que cada individuo encuentre el bien propio en el de la colectividad, y viceversa, que resulte de la colectividad únicamente el del individuo’. No para ahí la cosa; el escriba que queda frente parece hacer señas para que se le lea su obra del día: ‘Llegará un tiempo en que la distancia entre el punto de partida y el de llegada se ensanchará de tal modo, que los mismos sabios del porvenir se negarían a admitir la posibilidad de un lazo entre ambos, si los escritos y los vestigios del pasado no les dieran los materiales necesarios para guiarles en su juicio’. También se puede sentir en la sala el siseo de un escriba aislado que ofrece su texto: ‘No hay mano que detenga a la Tierra en su curva, ni oración que detenga al Sol, ni calme el furor de los elementos que luchan entre sí. No hay voz que despierte del sueño de la muerte, ni ángel que liberte al prisionero, ni mano que baje de las nubes para dar pan al hambriento, ni signo celeste que dé conocimientos sobrenaturales’. Lo que es común a todos estos escribas es el estar erguidos con un orgullo de oficio expresado con el cuerpo, aparte de saberse notarios de la Historia. Los escribas tienen la postura tan fijada porque quieren decir con su lenguaje corporal que se puede escribir durante siglos guardando semejante equilibrio, o apoyados en una mesa, o sobre el muro, o en el propio lecho siempre que se escriba en libertad lo que se desee escribir. Cualquier postura será válida, menos de rodillas.

© Manuel Garrido Palacios

María J. de la Vega

María J. de la Vega
Esto forma el presente
Col. LdA/poesía
Libros del Aire  

María J. de la Vega (Madrid) es premio de novela corta 'José de Churriguera', Ayuntamiento de Leganés. Ha publicado en la antología El Poeta y su Ciudad, de Julia Barella (Madrid, 1991), en la Revista Cuadernos del Matemático y en espacios de la Red. A su primer poemario: A este lado del tiempo (Madrid, 2005) le siguen Ciudades invisibles (Madrid, 2008) y Tierra (Madrid, 2010)

(contracubierta)

¿Qué forma el paisaje que constituye cada vida en un momento determinado, por ejemplo, el presente? Mirar alrededor y preguntarse, o, simplemente, mirar para saber. Y aunque parecería que son los mismos elementos –amor y desamor, cansancio y esperanza- y es idéntico el pesar –ese tiempo que transcurre implacable para cada criatura, la frágil condición de la dicha y la dureza de la desdicha en un mundo insolidario y feroz- un escrutinio atento podría descubrir que es otra la textura, otra la trama de los hilos, otro el esfuerzo necesario para seguir andando en el ahora de cada cual. Otra la luz también , y otro el corazón secreto de las cosas.
Un día levantas la mirada y te preguntas. Esto forma el presente es sólo una respuesta.

© María J. de la Vega

Basílica Catedral de Saint-Denis

Basílica Catedral de Saint-Denis
Abadía real
Necrópolis de los reyes de Francia

Se eleva en el emplazamiento de un cementerio galo-romano que alberga la sepultura del santo, considerado primer obispo de París, muerto hacia el año 250. Lugar de peregrinación, es construida en el siglo V, y Dagoberto, en el s. VII, es su benefactor. En ella se corona rey Pipino el Breve en 754. Se convierte en una de las abadías benedictinas más poderosas de la Edad Media. A partir del s. VI es enterrada en ella gran parte de la realeza de Francia.
En el s. XII, el abad de Saint-Denis, Suger, influyente personaje político, hace de la abadía una obra maestra del primer arte gótico. Reconstruye el edificio siguiendo nuevas técnicas arquitectónicas, rosetón y bóveda sobre crucero de ojivas, inundando el interior de luz coloreada. En el s. XIII, bajo el reinado de San Luis, nuevas obras dan a la basílica su aspecto actual, aunque las guerras y la Revolución precipitan su decadencia. Restaurada en el s. XIX, en particular por Viollet-le-Duc, se alza en catedral en 1966.

F/F

Freundlich

Freundlich
Composición. 1930
Museo de Saint-Etienne
Francia

Nicolás de Staël

Nicolás de Staël (1914-1955)
Los futbolistas (1952)
Colección Estorick. Londres

Revista de Folklore nº 401

Revista de Folklore nº 401

Sumario:

Editorial
DIAZ GONZALEZ, Joaquín (Director)

La toponimia de Guadalajara: estado de la cuestión.
RANZ YUBERO, José Antonio y LOPEZ DE LOS MOZOS, José Ramón

Palabras dichosas. Quince canciones de juegos de manos.
DE SANTOS, Claudia y SANZ, Ignacio

El abrigo de las pastoras en la Tierra de Buitrago (Madrid).
LEON FERNANDEZ, Marcos

La música como instrumento de interculturalidad. Una propuesta didáctica a través del folklore.
BOTELLA NICOLAS, Ana María - FERNANDEZ MAXIMIANO, Rafael - MINGUEZ LOPEZ, Xavier - MARTINEZ GALLEGO, Silvia

NERI DI BICCI

NERI DI BICCI 
(Florencia, 1419-1492)
Anunciación

La tabla proviene de la Cofradía de la Anunciación de la iglesia de S. Andrea a Mosciano, cerca de Florencia. Según Recordanzas del autor, fue encargada en 1458. Se data un año después.
(Galería de la Academia. Florencia)

ODÓN BETANZOS

ODÓN BETANZOS
Recuerdo y presencio en Mazagón

En septiembre se cumplirá el octavo aniversario de la muerte de Odón  Betanzos Palacios, el ilustre rocianero-neoyorkino que cada año recalaba en Mazagón. Desde la alta atalaya de su casa, con el reluciente océano en el horizonte, regalaba cada tarde, a quien tuviera la suerte de estar en su compaña, el tesoro de su palabra, la finura de su análisis, la paciencia de su atención, la chispa y el ingenio de su agudo sentido del humor. En efecto, el que por tantos años y hasta su muerte fuese Director de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, y antes estudiante pobre en la España de la dura posguerra, marino de todos los mares, y, ya en Nueva York, periodista, poeta, editor, nuevamente estudiante y luego licenciado, doctor y profesor universitario, se sentaba en la terraza de aquella casa mazagonera, de tan hermoso panorama como discreta arquitectura, para conversar de lo divino y de lo humano. Era admirable la habilidad de Odón para ponerse siempre al nivel de sus contertulios. Si había un hombre sin presunción alguna, era él. La modestia natural y el quitarle importancia a lo que había hecho y conseguido eran parte fundamental de su personalidad. Había sido marcado por la desgracia y el dolor con dureza: el fusilamiento de su padre en la dura represión franquista de 1936, en Rociana, cuando Odón era un niño de 10 años, y, muy posteriormente, la temprana e inesperada muerte de su único hijo Manuel en Nueva York, en 1993, a los 39 años. Pero superó la adversidad, consiguió alejar de sí todo resentimiento y dotó a su vida de una férrea disciplina y un afán de trabajo que le llevó a coronar con éxito difíciles retos en la lejana Norteamérica; y terminó por construir una obra tan importante como sólida y duradera. Una obra de creación literaria, de hondo lirismo transido con frecuencia de una filosófica desolación; y sobre todo una importantísima obra de consolidación de la lengua española en USA, el poderoso país de lengua y cultura mayoritariamente inglesa. Aquí hay que referirse a la creación de la editorial Mensaje que fundara y sacara adelante con el que fuera ministro de la República Española, Eloy Vaquero; y como su gran obra, la creación y puesta en funcionamiento de la Academia Norteamericana de la Lengua Española junto al prestigioso lingüista y filólogo Navarro Tomás, profesor en la universidad de Columbia y otro ilustre exiliado español. Y cada año, siempre en verano, y, al final de su vida, incluso en invierno, Odón volvía a su casa de Mazagón. Siempre mostró predilección por aquel paisaje de pinos, arena y mar. El amanecer era quizá su momento predilecto del día; desde su espléndido mirador veía iluminarse el mar mientras escuchaba los rumores y sonidos de los pájaros en el silencioso ambiente. Es posible que a esa temprana hora Odón llevara tiempo trabajando en sus escritos, o en su variada y amplísima correspondencia que con tanta dedicación atendía. Pero en Mazagón, junto a su esposa norteamericana Amalia, siempre tenía Odón además un amplio espacio para la conversación y los amigos. En su casa o en la de otros; y con frecuencia en alguna de las concurridas terrazas veraniegas de la población. El paso de los años acrecienta y agiganta el recuerdo del gran hombre que fue Odón Betanzos, de su extensa y varia cultura, de su espléndida producción literaria, de su fundamental y decisiva aportación a la lengua española en los Estados Unidos de América; y para los que tuvimos la dicha de conocerlo y tratarlo nos queda de regalo la memoria de su aguda y amena charla, que con tanta generosidad prodigaba en sus felices estancias en Mazagón.

© Domingo Prieto García

© Manuel Garrido Palacios
Revista Marzagón 2015


FRACTALES · Héctor Garrido

FRACTALES
Anatomía íntima de la marisma
HÉCTOR GARRIDO
Editorial Rueda
Madrid 

Por primera vez se recogen en un sólo libro las más espectaculares fotografías aéreas de Hector Garrido (180 en 360 páginas) sobre las marismas del sur de la Península Ibérica y Doñana. Una incursión indispensable por la geometría oculta de la naturaleza. El universo de los fractales. de la mano del fotógrafo que aportó los inolvidables paisajes a la película "La Isla Mínima". Presentación: Alberto Rodríguez (Director del film) Prólogo: Juan Manuel García Ruiz (CSIC) Introducción: Jordi Bascompte. Distribución: comercial@editorialrueda.es

Luis Antonio de Villena

Luis Antonio de Villena
Sublime Solarium
Intr. de Martín Rodríguez-Gaona
LIBROS DEL AIRE

Luis Antonio de Villena (Madrid-1951) licenciado en Filología Románica, autor de una extensa obra poética… Huir del invierno, 1981 (Premio de la Crítica), Celebración del libertino, 1998 (Premio Ciudad de Melilla, o Los gatos príncipes, 2005 (Premio Generación del 27) ha recibido también el Premio Azorín de novela (1995) y el Premio Sonrisa Vertical de narrativa erótica (1999). En octubre de 2007 recibió el II Premio Internacional de Poesía Viaje del Parnaso. Desde noviembre de 2004 es Doctor Honoris Causa por la Universidad de Lille (Francia) En 1999, Javier Marias, actual monarca del Reino de Redonda, le otorgó el título de Duke of Malmundo. Sublime Solarium admite un doble significado. Aceptando su lectura castellana, querría decir misterio deslumbrante, todo aquello que nos tienta con su oculta voz, que nos atrae y que es al mismo tiempo hogar de nuestro refugio y de nuestra duda. La segunda lectura es latina, y proviene del Memoriale sanctorum de Eulogio de Córdoba, escrito hacia el 850 de nuestra era, concretamente del pasaje donde se narra la muerte del emir Abd Al-Rahman II: presa de la enfermedad, el emir sube a la terraza más alta de su alcázar (sublime solarium) y muere rodeado del esplendor de su corte. La lectura latina querría significar el símbolo de la muerte aceptada, del más bello puñal para morir de los senadores romanos, de Petronio con las venas abiertas en el banquete, más ecuánime y sereno, junto al vaho del deseo y de la música. Finalmente, todo aquello que, ignorado del autor, representa para el lector un camino, una difícil señal, o la débil rama que basta para mantener su interés por la vida.

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Cancionero segoviano

Cancionero segoviano de música popular
Mariano y Félix Contreras


Cuando un día salí a estudiar etnografía me vi testigo de esas “últimas veces” de un legado de siglos. Para el saber de los pueblos había empezado la cuenta atrás. Escribí en el cuaderno de campo que el Folklore agonizaba, entendiéndolo como “lucha” por no morir en un combate desigual. Había sitios en los que para recoger una danza era necesario pedir de favor a los emigrantes que volvieran a casa el domingo. Entre los artesanos encontraba gente mayor a pie de banco sin nadie al lado para tomar el relevo. El Folklore pasaba de ser una expresión genuina del pueblo a un adorno para recibir a notables, de un solemne rito a una estética vacía, de una seña de identidad a una monería para turistas; se sacaba el alma para mostrarla en un escaparate. Los pulmones de un dulzainero se quedaban cortos frente a la amenazadora bulla de vatios. Las costumbres aparecían confusas, aunque el núcleo permaneciera intacto por si alguien reparaba en ellas como viejos rituales de nacimiento, vida y muerte… noviazgo, boda, tornaboda… Me di prisa en rodar muchas películas, en hacer radio y en sacar media docena de discos para retener el pulso que se iba. De entonces acá abundan las ausencias, por lo que aquel trabajo ha pasado a engrosar lo que Don Julio llamaba Ciencia de la Tradición, o sea, documentos de un modo de vivir, ser y estar.
La agonía no desembocó en la desaparición inmediata del Folklore. Lo digo en favor de los que conservaron este patrimonio popular colectivo. Una de las partes del país más castigada fue, sin duda, Castilla, donde el afán por retener lo que había fue mayor que en otras partes. Da fe de ello un Joaquín Díaz al frente de tanta batalla contra el olvido: que es la peor muerte. Joaquín y otros, que aportaron lo que pudieron. Ya es bastante esfuerzo mover la sonaja aunque los que escuchen no participen del sentido que tenían en su origen las piedrecitas que lleva dentro.
Años después de iniciar aquel trabajo no dejo de recibir datos, libros, revistas y discos, lo que me hace pensar que en el pozo sin fondo de la cultura popular aún sigue brillando el agua y que es posible beberla. Los que se fueron la dejaron limpia para que los que vinieran la encontraran apetecible. De este contexto destaco un disco que contiene la “Misa Antigua Segoviana para dulzaina y tamboril”, con Mariano Contreras como intérprete.
Su hijo Félix, artífice de la puesta a punto de esta joya (Tecnosaga) advierte que la dulzaina no ha sido instrumento de la música religiosa, tarea más propia del órgano o del armonio, pero que, en ciertos pueblos, a falta de teclas y fuelles, era un regalo la música de dulzaina, aunque en la calle se usara en otro tipo de actos.
Esta Misa Antigua la recuperó Mariano, dulzainero (Santiuste de Pedraza, 1903-94) y la difundió por la franja serrana lindera entre Segovia y Madrid, con lo que, a la vez que daba música a las misas, fijaba melodías en las memorias de Gallegos, Arcones, Arconcillos, Matabuena, Collado, San Mamés, Navarredonda, Pinilla, Villavieja...
Mariano aprendió esta misa a los 16 años de tío Pito y del sacristán. tío Pantalón, cosa que hizo con facilidad, tanto en la música como en el latín de la letra, por haber sido monaguillo y escucharla a su padre, Gregorio, tamborilero, que la conocía de antiguo. Otros maestros fueron tío Luis o tío Peseto, al que le compró una dulzaina por 14 duros, hoy en las vitrinas del Centro Etnográfico de Urueña, a la que acompañaba el tambor de Facundo. Los vecinos del barrio de San Lorenzo, en memoria de su dulzainero, celebran cada año Encuentros Folklóricos que llevan el nombre de Mariano Contreras.
Esta misa empezó a decaer por los años 1930; se componía de Kyries, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei. Los Kyries se anunciaban con la dulzaina; para el Gloria y el Credo daba el cura el pie del verso, y con voz y dulzaina se cubría el oficio religioso.
En un capítulo de una serie incluí el testimonio de Mariano Contreras, éste que su hijo ha recuperado felizmente. Quizá, sin saberlo, para él lo hice, para animarlo a fijar para todos la sabiduría paterna.
Ante hechos así habría que decir que del Folklore ha muerto parte del cuerpo; el alma está siempre esperando, como el arpa de Bécquer, “la mano de nieve” que sepa arrancarle los latidos, como ha hecho Félix.

© Manuel Garrido Palacios

José Bergamín


José Bergamín
Esperando la mano de nieve
Biblioteca de la Huebra
Fuenteheridos 

La Biblioteca de la Huebra editó en su día este poemario de José Bergamín, con estudio-prólogo sobre la persona y su obra a cargo de Manuel Moya, obra que, en buena parte fraguó en la serranía de Huelva, “en una coqueta casita de campo situada entonces al pie de la carretera Sevilla-Lisboa, justo en la intersección de ésta con la enigmática cuesta de Maiguerra, a poco más de un kilómetro de Fuenteheridos, en un paraje conocido como La Venta. 

Aquí estoy en este ahora
que es como un ahora eterno:
un ahora en que soy niño
y soy joven y soy viejo.
Estoy aquí desde hace
ochenta años lo menos,
pisando esta misma tierra
mirando este mismo cielo.
Siento que cierra mis párpados
la pesadumbre de un sueño
del que no despertaré,
ya, más que fuera del tiempo.

Desde este hermoso retiro, -comenta Moya- entre huertos y emparrados, con frescas albercas y un continuo trajín de avispas y rumor de lievas, escucha José Bergamín el atenuado son de las campanas; aquí lo desvela el rumor del agua huidera”. Dice el poeta: 

Los árboles son tan altos
y tan largos los caminos
que el paisaje se convierte
en fantasma de sí mismo.
Y no se sabe, al mirarlo
de sí mismo desvivido
si es desensueño del alma
o ilusión de los sentidos.

Nacido en Madrid el penúltimo día de 1895 y “refugiado temporalmente” en Fuenteheridos en 1980, donde concibe este libro: “uno de los textos más conmovedores de la lírica castellana, acaso su poemario más deslumbrante y que viene a escenificar su despedida del mundo”, inexorable adiós que ocurre en Donostia cuatro años más tarde.

Me han enterrado en mi tierra,
en esta tierra de España,
bajo cielos enemigos
tierra maldita y extraña.
De tanto peregrinar
sus peregrinas andanzas,
soy peregrino en mi tierra
y en ella pierdo mi alma.

Sus versos –no un poema aislado, sino todos sus versos- saben a ocaso, a lubricán, a caminar entre dos luces con pasos que intuyen las sombras absolutas en la linde justa entre la vida y la muerte: 

El paisaje es fantasmal
a mis ojos de fantasma.
El sol de otoño platea
el oro que arde en sus brasas.
Se va volviendo ceniza
la tarde, que el sol apaga
al mismo tiempo que va
apagándose mi alma.
Esta sosegada paz,
esta silenciosa calma,
es la muerte la que viene
generosamente a dármela,

Anota Moya que “desde muy joven comienza Bergamín a destacar entre la bohemia madrileña. Su primer libro de aforismos, El cohete y la estrella, editado por Juan Ramón Jiménez, le abre una carrera copiosa y admirable. Contemporáneo de Lorea, Alberti, Cernuda o Larrea, Bergamín es el más vehemente critico de su generación y su más importante editor, así como una de las voces más personales e influyentes en las señas de identidad del 27. Editor de Cruz y raya, revista que combina el marxismo con el catolicismo, conferenciante y polemista de prestigio, su relevante papel intelectual durante la república española es incuestionable. Tras su viaje de bodas a Rusia, radicaliza sus posturas políticas y al estallar la guerra civil se convierte en un activista cultural contra el fascismo, extremo que lo acompañará a lo largo de su vida. El exilio lo lleva a México, donde funda la editorial Séneca, la misma que publica por vez primera obras como Poeta en Nueva York o Residencia en la tierra. Desde México pasa a Uruguay y de allí regresa a España, donde un altercado con el régimen franquista lo devuelve al exilio hasta 1974”: Sigue el poeta: 

Todas las mañanas
cuando me despierto
levanto el cadáver
que yace en mi lecho.
Saco del vacío
sepulcro del sueño
a un Lázaro vivo
de un Lázaro muerto.
Y con qué cansado,
inútil esfuerzo,
pongo en pie al fantasma
que huye en mí del tiempo.

Tenemos en Bécquer la imagen del arpa en el “ángulo oscuro / de su dueño tal vez olvidada / esperando la mano de nieve”, que sepa arrancar las notas de sus cuerdas. Creo que cada libro, y aún más preciso: cada libro de poesía, es, en cierto modo, esa “mano de nieve” que nos roza en lo más hondo de nuestros dentros para que vuelva a sonar el alma en este mundo “estrepitoso y palabrero”, según Bergamín, y para que cada cual se escuche en silencio, que no está de más saber sentirse parte, aunque sea mínima, de ese algo entre dos nadas que es la vida.

© Manuel Garrido Palacios

Rafael Botí

Rafael Botí
(1900-1995)
El arriate de las petunias (1978)
65 x 54 cms.
Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes
Córdoba 

JOAQUÍN SEGURA

 
D. JOAQUÍN SEGURA
MIEMBRO HONORARIO de la ANLE. Nueva York

Tengo el penoso deber de comunicar el reciente fallecimiento de D. Joaquín Segura, Miembro Honorario de nuestra Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE). D. Joaquín Segura –“Jack” para los amigos— nacido en Nueva York, ciudad en la que vivió la mayor parte de su vida, pero nunca perdió sus raíces aragonesas. Su mocedad transcurrió en Valderrobles (Teruel), pueblo del que su padre –fusilado por las derechas durante la Guerra Civil– era alcalde. En plena Guerra Civil, con 14 años, empezó a traducir del inglés (que su padre le enseñaba) al español. Había cursado estudios de primaria y secundaria, que después, de vuelta en EE.UU., validaría y ampliaría con cuatro años de ingeniería eléctrica y dos de radio, televisión y comunicaciones. Nunca ejerció estas carreras, pero le fueron de utilidad para sus traducciones técnicas. Incluso dictó un curso de traducción en la Universidad de Nueva York, durante cinco años. Tras varios empleos de traductor, fue contratado por la empresa TIME & LIFE para su nueva revista LIFE en Español, donde fue primero redactor especializado en temas científicos y después redactor jefe. En LIFE en Español trabajó 18 años. Al desaparecer ésta, pasó a formar parte del equipo de redacción de Science & Medicine Publishing Company, donde fue redactor de dos publicaciones médicas en inglés (una sobre Anestesia y otra sobre Cardiología), así como codirector de operaciones editoriales. Posteriormente, se dedicó a la traducción científica y médica por su cuenta. En esa época fue nombrado miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y un año después, numerario de ésta y correspondiente de la Real Academia Española (RAE). Fue censor de la ANLE, director de su Comisión de Traducciones y fundador y redactor de Glosas, además de colaborar con la RAE en varias comisiones (Vocabulario Técnico, Diccionario Panhispánico de Dudas y Nueva Gramática). Al jubilarse, la ANLE lo nombró Miembro Honorario.
Conocí a Joaquín a través de Odón Betanzos Palacios, a la sazón director de la ANLE. Joaquín y Odón eran íntimos amigos. “Amigos de sangre”, solían decir. Joaquín y yo congeniamos desde un primer momento. Nunca olvidaré su mirada intensa, vitalísima, que denotaba un carácter enérgico y a la vez una gran bondad. Lo admiraba, lo respetaba y quería muchísimo. Para mi suerte, éramos casi vecinos. Y da la casualidad (si es que existen las casualidades) que dentro de unos días mi familia y yo nos mudaremos a una casa sita en la misma calle donde Joaquín, María y sus hijos vivieron largos años, en Valley Cottage, en el Condado de Rockland (NY).
Todos los jueves, lloviera o nevara, Joaquín yo almorzábamos en un restaurante a medio camino entre su casa y la mía. Yo lo animaba a que escribiera sus memorias, y empezó a redactarlas, mandándome, esporádicamente, en largos correos electrónicos, fragmentos. Parecían páginas sacadas de una novela de aventuras –sus recuerdos de la Guerra Civil española, su participación en la Guerra de Corea, en la II Guerra Mundial, sus relaciones con los exiliados españoles en Nueva York, etc.–, escritas en una prosa enjundiosa, ágil y precisa. El peso de los años y los muchos alifafes le impidieron terminarlas.

Gerardo Piña-Rosales
Director de la Academia Norteamericana de la Lengua Española de Nueva York.